También: Astoret · Astarot (diosa) · Astartés · Ishtar · Diosa de los sidonios
Diosa cananea y fenicia de la fertilidad, del amor y de la guerra, venerada sobre todo en Sidón. La Biblia la llama Astarot (en plural, «las astartés») o Astoret, y la nombra casi siempre junto a Baal como resumen de la idolatría de Israel. Salomón la siguió, y Josías destruyó su santuario. No es la misma que Asera, aunque a veces se confunden.
En la Biblia
«Dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot» (Jueces 2:13). Salomón «siguió a Astoret, diosa de los sidonios» (1 Reyes 11:5).
Etimología
Del fenicio Ashtart, emparentado con la diosa mesopotámica Ishtar. La forma hebrea Ashtóret tendría, según una propuesta muy extendida, las vocales de bóshet, «vergüenza», puestas para despreciar el nombre. El plural Ashtarot designa a las diosas en general. Los griegos la llamaron Astarté.
Baal y Astarot
Cuando el libro de los Jueces resume el pecado de Israel tras la muerte de Josué, nombra dos divinidades: «Dejaron a Jehová, y
adoraron a Baal y a Astarot» Jueces 2:11-13. La pareja se repite: «sirvieron a los baales y a Astarot, y a los
dioses de Siria, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab» Jueces 10:6. Baal era el dios de la tormenta y la
lluvia; Astarté, una diosa de la fertilidad. Juntos representaban la religión de la tierra cultivable, que prometía cosechas y
descendencia.
Samuel pide al pueblo que, si quiere volver a Jehová, quite de en medio «los dioses ajenos y a Astarot», y los israelitas
lo hacen 1 Samuel 7:3-4.
Una diosa de los fenicios y los filisteos
Astarté era venerada en toda la costa. Tras la muerte de Saúl, los filisteos ponen sus armas «en el templo de Astarot»
1 Samuel 31:10, como trofeo de guerra ofrecido a la diosa. Y el texto la llama «diosa de los sidonios»: su
culto era central en Sidón y en Tiro.
Salomón y Josías
Salomón, por influencia de sus esposas extranjeras, «siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de
los amonitas» 1 Reyes 11:5. El profeta Ahías anuncia la división del reino precisamente por esto
1 Reyes 11:33. Tres siglos después, Josías profana los lugares altos que Salomón había edificado «a Astoret
ídolo abominable de los sidonios» 2 Reyes 23:13.