Nabucodonosor vence a Egipto en Carquemis y somete a Judá
2 Reyes 24:1-7 Leer esta escena aparte →En el 605 a.C., el príncipe heredero de Babilonia derrota al ejército del faraón Necao en Carquemis, junto al Éufrates Jeremías 46:2. Ese mismo año muere su padre y Nabucodonosor sube al trono. El rey de Egipto ya no vuelve a salir de su tierra, porque el rey de Babilonia le ha tomado todo lo que era suyo desde el torrente de Egipto hasta el Éufrates 2 Reyes 24:7.
Joacim, rey de Judá, que había sido puesto por Necao, se convierte en siervo de Nabucodonosor durante tres años, y después se rebela 2 Reyes 24:1. El libro de Daniel sitúa en estos años la primera llegada de Nabucodonosor a Jerusalén: se lleva parte de los utensilios del templo a la casa de su dios y a jóvenes de la nobleza para educarlos en la corte, entre ellos Daniel Daniel 1:1-4. Ver los babilonios y Daniel.
La toma de Jerusalén en el 597 a.C. y la deportación del rey Joaquín
2 Reyes 24:8-17 Leer esta escena aparte →Joaquín, hijo de Joacim, reina tres meses cuando el ejército babilonio sitia Jerusalén y llega Nabucodonosor en persona. El joven rey se rinde con su madre, sus siervos y sus príncipes 2 Reyes 24:8-12. Nabucodonosor se lleva los tesoros del templo y del palacio, rompe los utensilios de oro que había hecho Salomón y deporta a Babilonia a toda Jerusalén: los príncipes, los hombres valientes, los artesanos y los herreros. Solo quedan los pobres del país 2 Reyes 24:13-16. Entre los deportados está el sacerdote Ezequiel Ezequiel 1:1-3. En lugar de Joaquín pone a su tío Matanías, y le cambia el nombre por Sedequías 2 Reyes 24:17.
Nabucodonosor destruye Jerusalén y el templo
2 Reyes 25:1-21 Leer esta escena aparte →Sedequías también se rebela, y en el año noveno de su reinado Nabucodonosor sitia Jerusalén. El asedio dura año y medio, hasta que el hambre agota la ciudad y abren una brecha en la muralla 2 Reyes 25:1-4. Sedequías huye de noche hacia el Arabá, lo alcanzan en los llanos de Jericó y lo llevan ante Nabucodonosor en Ribla. Allí degüellan a sus hijos ante sus ojos, le sacan los ojos y lo llevan a Babilonia encadenado 2 Reyes 25:5-7.
Un mes después, Nabuzaradán, capitán de la guardia, incendia el templo, el palacio y todas las casas de Jerusalén, derriba las murallas y deporta al resto del pueblo 2 Reyes 25:8-11. Las columnas de bronce y el mar de bronce de Salomón se hacen pedazos y el bronce se lleva a Babilonia 2 Reyes 25:13-17. Nabucodonosor nombra a Gedalías gobernador de los que quedan 2 Reyes 25:22. Ver Ribla y Jerusalén.
Nabucodonosor en los profetas: «mi siervo» según Jeremías
Jeremías 25:8-11 Leer esta escena aparte →Para los profetas, el rey de Babilonia no actúa por su cuenta. Jeremías lo llama con un título asombroso, «Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo», al que Dios trae contra Judá y contra todas las naciones vecinas Jeremías 25:9; a él le ha dado Dios la tierra y hasta las bestias del campo, y todos le servirán hasta que llegue el tiempo de su propio país Jeremías 27:5-7. Ezequiel lo anuncia contra Tiro Ezequiel 26:7 y, como su ejército no obtuvo paga de aquel asedio, dice que Dios le dará Egipto como salario Ezequiel 29:18-20.
El sueño de la gran estatua y el horno de fuego
Daniel 2:1—3:30 Leer esta escena aparte →En el libro de Daniel, Nabucodonosor tiene un sueño que lo inquieta y exige a sus sabios que le digan no solo el significado, sino el sueño mismo, so pena de muerte. Solo Daniel, tras orar, puede hacerlo: una gran estatua con cabeza de oro, pecho de plata, vientre de bronce, piernas de hierro y pies de hierro mezclado con barro, que una piedra cortada sin mano destruye. La cabeza de oro es el propio Nabucodonosor, al que siguen otros reinos, y la piedra es un reino que Dios levantará y que no será jamás destruido Daniel 2:31-45. El rey se postra y reconoce que el Dios de Daniel es Dios de dioses Daniel 2:46-47.
Poco después levanta en el campo de Dura una estatua de oro de sesenta codos y manda que todos la adoren al oír la música. Tres compañeros de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego, se niegan, y los arroja a un horno encendido siete veces más de lo acostumbrado. El rey ve a cuatro hombres paseando en medio del fuego, y el cuarto es «semejante a hijo de los dioses». Los saca ilesos y alaba al Dios que libró a sus siervos Daniel 3:1-30.
La locura de Nabucodonosor: siete tiempos como un buey
Daniel 4:1-37 Leer esta escena aparte →El capítulo 4 de Daniel está escrito como una carta del propio rey a todos los pueblos. Nabucodonosor cuenta otro sueño: un árbol enorme que llega al cielo y que un vigilante santo manda talar, dejando solo el tocón atado con hierro. Daniel lo interpreta: el árbol es el rey, que será echado de entre los hombres y comerá hierba como los bueyes durante siete tiempos, hasta que reconozca que el Altísimo gobierna el reino de los hombres Daniel 4:10-27.
Un año después, paseando por su palacio, el rey dice: «¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué?». Mientras habla, cae la sentencia, y vive como un animal hasta que le crece el pelo como plumas de águila Daniel 4:29-33. Al final de los días alza los ojos al cielo, recobra la razón y bendice al Altísimo, cuyo dominio es eterno; recupera su reino Daniel 4:34-37. Daniel recordará la historia como advertencia a Belsasar, al que Daniel 5 llama su hijo Daniel 5:18-21.
Su papel dentro de la Biblia
Nabucodonosor es uno de los reyes extranjeros que más espacio ocupan en el Antiguo Testamento y el agente de la mayor catástrofe de la historia de Israel: el fin del reino de Judá, del templo de Salomón y de la dinastía de David en el trono. Con él empieza el exilio, durante el cual, según muchos especialistas, se formó buena parte de la Biblia hebrea. Los libros históricos lo presentan como castigo; los profetas, como siervo de Dios; Daniel, como un rey soberbio que aprende a reconocer al Altísimo. Esdras resume la perspectiva: los padres provocaron a ira al Dios del cielo, y él los entregó en manos de Nabucodonosor Esdras 5:12.