Josías, rey de Judá a los ocho años
2 Reyes 21:19—22:2 Leer esta escena aparte →Josías nace en un reino que lleva medio siglo bajo la sombra de Manasés, su abuelo, el rey que reconstruyó los lugares altos, levantó altares a Baal y al ejército de los cielos en el propio templo y hizo pasar a su hijo por el fuego 2 Reyes 21:1-6. Su padre, Amón, sigue el mismo camino y, a los dos años, sus siervos lo matan en su casa. El «pueblo de la tierra» mata a los conjurados y pone por rey a Josías, que tiene ocho años 2 Reyes 21:19-24 2 Reyes 22:1.
El narrador lo juzga con la fórmula más alta: hizo lo recto y anduvo en todo el camino de David, sin apartarse a derecha ni a izquierda 2 Reyes 22:2. Crónicas añade que a los dieciséis años empezó a buscar al Dios de David y a los veinte a purificar Judá y Jerusalén 2 Crónicas 34:3.
El hallazgo del libro de la ley en el templo
2 Reyes 22:3-20 Leer esta escena aparte →En el año dieciocho de su reinado, Josías envía al escriba Safán al templo para entregar el dinero a los obreros que lo están reparando 2 Reyes 22:3-7. El sumo sacerdote Hilcías le dice: «He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová». Safán lo lee ante el rey, y al oír sus palabras Josías rasga sus vestidos 2 Reyes 22:8-11: los padres no habían obedecido lo que estaba escrito, y la ira de Dios estaba encendida contra ellos 2 Reyes 22:13.
El rey envía a consultar a la profetisa Hulda, que vivía en Jerusalén en el segundo barrio. Ella confirma el castigo anunciado en el libro, pero añade una palabra para el rey: porque su corazón se enterneció y se humilló, será recogido en paz a su sepulcro y no verá el mal que vendrá sobre la ciudad 2 Reyes 22:14-20.
Josías renueva el pacto y purifica el templo de Jerusalén
2 Reyes 23:1-14 Leer esta escena aparte →Josías reúne a todos los ancianos, a los sacerdotes, a los profetas y a todo el pueblo, de pequeño a grande, lee ante ellos el libro del pacto, y en pie junto a la columna hace pacto delante de Jehová; todo el pueblo lo confirma 2 Reyes 23:1-3.
Sigue una limpieza minuciosa. Saca del templo los utensilios hechos para Baal, para Asera y para el ejército de los cielos y los quema fuera de Jerusalén, en el valle del Cedrón 2 Reyes 23:4. Quita a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá, derriba las casas de prostitución sagrada que había junto al templo y profana los lugares altos desde Geba hasta Beerseba 2 Reyes 23:5-8. Profana el Tofet del valle de Hinom, donde se pasaba a los hijos por el fuego en honor de Moloc, quita los caballos y los carros dedicados al sol y destruye los altares de Acaz y de Manasés 2 Reyes 23:10-12. Incluso profana los lugares altos que Salomón había levantado frente a Jerusalén a Astoret, a Quemos y a Milcom 2 Reyes 23:13-14.
Josías destruye el altar de Jeroboam en Bet-el
2 Reyes 23:15-20 Leer esta escena aparte →La reforma cruza la antigua frontera del reino del norte, destruido un siglo antes por Asiria. En Bet-el, Josías derriba el altar y el lugar alto que había hecho Jeroboam, los quema y los reduce a polvo. Al ver los sepulcros del monte, manda sacar los huesos y los quema sobre el altar, «conforme a la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios» 2 Reyes 23:15-16. Un monumento señala la tumba de aquel profeta venido de Judá, y Josías manda que nadie toque sus huesos 2 Reyes 23:17-18. Hace lo mismo en las ciudades de Samaria 2 Reyes 23:19-20.
La gran Pascua de Josías
2 Reyes 23:21-25 Leer esta escena aparte →El rey manda celebrar la Pascua «conforme a lo que está escrito en el libro de este pacto», y el texto dice que no se había celebrado una así desde los tiempos de los jueces, ni en todos los días de los reyes de Israel y de Judá 2 Reyes 23:21-23. Crónicas la describe con detalle: los corderos que da el rey, los levitas que matan y asan la Pascua, los cantores en sus puestos 2 Crónicas 35:1-19.
El juicio del narrador es, junto con el de Ezequías, el más alto del libro de los Reyes: no hubo antes ni después un rey que se convirtiera a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés 2 Reyes 23:25, las mismas palabras del mandamiento principal Deuteronomio 6:5. Y a continuación, la frase más dura: con todo eso, Dios no se apartó de su ira contra Judá por lo que había hecho Manasés 2 Reyes 23:26-27.
La muerte de Josías en Meguido frente al faraón Necao
2 Reyes 23:28-30 Leer esta escena aparte →En el año 609 a.C., el faraón Necao sube con su ejército hacia el Éufrates, en ayuda de los últimos restos de Asiria. Josías le sale al encuentro, y Necao lo mata en Meguido. Sus siervos lo llevan muerto en un carro a Jerusalén, y el pueblo de la tierra unge a su hijo Joacaz 2 Reyes 23:29-30. Crónicas cuenta que Necao le había advertido que no luchaba contra él, que Josías se disfrazó para la batalla y que los flecheros lo hirieron 2 Crónicas 35:20-24. Todo Judá lo llora, y Jeremías compone lamentos por él que los cantores repetían todavía 2 Crónicas 35:24-25. Ver Meguido.
Su papel dentro de la Biblia
Josías es el último gran rey de Judá y el modelo del rey fiel a la ley. Su reforma es el punto culminante de la historia de los Reyes, que mide a cada monarca por su fidelidad al culto único en Jerusalén; y es también su paradoja: el rey más fiel no basta para evitar el desastre. Tras su muerte, sus hijos reinan bajo Egipto y Babilonia, y en veintitrés años Jerusalén cae 2 Reyes 23:31-37.
En su reinado comienzan a profetizar Jeremías, en el año trece Jeremías 1:1-2, y Sofonías Sofonías 1:1.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
Jeremías, que lo lloró, lo pone como ejemplo frente a su hijo Joacim, que construía su palacio sin pagar a los obreros: tu padre comió y bebió e hizo juicio y justicia, juzgó la causa del pobre y del menesteroso, «¿no es esto conocerme a mí?, dice Jehová» Jeremías 22:13-16. Zacarías compara un gran luto futuro con «el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido» Zacarías 12:11, que muchos intérpretes relacionan con el duelo por Josías. En el Nuevo Testamento, Josías aparece en la genealogía de Jesús en Mateo, en el umbral de la deportación a Babilonia Mateo 1:10-11.
Otros con el mismo nombre
Zacarías menciona a un Josías hijo de Sofonías, en cuya casa se recibe la plata y el oro de los que vuelven de Babilonia Zacarías 6:10.