En el año dieciocho de su reinado, Josías envía al escriba Safán al templo para entregar el dinero a los obreros que lo están reparando 2 Reyes 22:3-7. El sumo sacerdote Hilcías le dice: «He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová». Safán lo lee ante el rey, y al oír sus palabras Josías rasga sus vestidos 2 Reyes 22:8-11: los padres no habían obedecido lo que estaba escrito, y la ira de Dios estaba encendida contra ellos 2 Reyes 22:13.
El rey envía a consultar a la profetisa Hulda, que vivía en Jerusalén en el segundo barrio. Ella confirma el castigo anunciado en el libro, pero añade una palabra para el rey: porque su corazón se enterneció y se humilló, será recogido en paz a su sepulcro y no verá el mal que vendrá sobre la ciudad 2 Reyes 22:14-20.
Su papel dentro de la Biblia
Josías es el último gran rey de Judá y el modelo del rey fiel a la ley. Su reforma es el punto culminante de la historia de los Reyes, que mide a cada monarca por su fidelidad al culto único en Jerusalén; y es también su paradoja: el rey más fiel no basta para evitar el desastre. Tras su muerte, sus hijos reinan bajo Egipto y Babilonia, y en veintitrés años Jerusalén cae 2 Reyes 23:31-37.
En su reinado comienzan a profetizar Jeremías, en el año trece Jeremías 1:1-2, y Sofonías Sofonías 1:1.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
Jeremías, que lo lloró, lo pone como ejemplo frente a su hijo Joacim, que construía su palacio sin pagar a los obreros: tu padre comió y bebió e hizo juicio y justicia, juzgó la causa del pobre y del menesteroso, «¿no es esto conocerme a mí?, dice Jehová» Jeremías 22:13-16. Zacarías compara un gran luto futuro con «el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido» Zacarías 12:11, que muchos intérpretes relacionan con el duelo por Josías. En el Nuevo Testamento, Josías aparece en la genealogía de Jesús en Mateo, en el umbral de la deportación a Babilonia Mateo 1:10-11.
Otros con el mismo nombre
Zacarías menciona a un Josías hijo de Sofonías, en cuya casa se recibe la plata y el oro de los que vuelven de Babilonia Zacarías 6:10.