Lo que prohíbe la ley
La ley lo menciona en dos lugares, siempre con la misma fórmula: «Y no des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc; no contamines así el nombre de tu Dios» Levítico 18:21. El castigo es la muerte por apedreamiento, y si el pueblo cierra los ojos, Dios mismo se volverá contra ese hombre y su familia Levítico 20:2-5. Es una de las faltas más graves de toda la ley.
En la historia de Judá
Pese a la prohibición, el texto dice que algunos reyes de Judá lo practicaron:
- Salomón edificó en el monte frente a Jerusalén lugares altos para los dioses de sus esposas extranjeras, entre ellos «Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón» 1 Reyes 11:5-7.
- Acaz «hizo pasar por fuego a su hijo, según las prácticas abominables de las naciones» 2 Reyes 16:3.
- Manasés hizo lo mismo, junto con la adivinación y la hechicería 2 Reyes 21:6.
El lugar de esos sacrificios era el Tofet, en el valle de Ben-Hinom, al sur de Jerusalén. El rey Josías, en su reforma, lo profanó «para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc» 2 Reyes 23:10.
La condena de los profetas
Jeremías lo denuncia con una frase muy fuerte: los de Judá edificaron los lugares altos de Tofet «para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón» Jeremías 7:31. Dios niega haberlo querido siquiera pensar Jeremías 32:35. Y anuncia que el valle se llamará «valle de la Matanza».
En el Nuevo Testamento, Esteban recuerda la idolatría de Israel en el desierto con una cita de Amós según la Septuaginta: «Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc» Hechos 7:43.