Josías nace en un reino que lleva medio siglo bajo la sombra de Manasés, su abuelo, el rey que reconstruyó los lugares altos, levantó altares a Baal y al ejército de los cielos en el propio templo y hizo pasar a su hijo por el fuego 2 Reyes 21:1-6. Su padre, Amón, sigue el mismo camino y, a los dos años, sus siervos lo matan en su casa. El «pueblo de la tierra» mata a los conjurados y pone por rey a Josías, que tiene ocho años 2 Reyes 21:19-24 2 Reyes 22:1.
El narrador lo juzga con la fórmula más alta: hizo lo recto y anduvo en todo el camino de David, sin apartarse a derecha ni a izquierda 2 Reyes 22:2. Crónicas añade que a los dieciséis años empezó a buscar al Dios de David y a los veinte a purificar Judá y Jerusalén 2 Crónicas 34:3.
Su papel dentro de la Biblia
Josías es el último gran rey de Judá y el modelo del rey fiel a la ley. Su reforma es el punto culminante de la historia de los Reyes, que mide a cada monarca por su fidelidad al culto único en Jerusalén; y es también su paradoja: el rey más fiel no basta para evitar el desastre. Tras su muerte, sus hijos reinan bajo Egipto y Babilonia, y en veintitrés años Jerusalén cae 2 Reyes 23:31-37.
En su reinado comienzan a profetizar Jeremías, en el año trece Jeremías 1:1-2, y Sofonías Sofonías 1:1.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
Jeremías, que lo lloró, lo pone como ejemplo frente a su hijo Joacim, que construía su palacio sin pagar a los obreros: tu padre comió y bebió e hizo juicio y justicia, juzgó la causa del pobre y del menesteroso, «¿no es esto conocerme a mí?, dice Jehová» Jeremías 22:13-16. Zacarías compara un gran luto futuro con «el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido» Zacarías 12:11, que muchos intérpretes relacionan con el duelo por Josías. En el Nuevo Testamento, Josías aparece en la genealogía de Jesús en Mateo, en el umbral de la deportación a Babilonia Mateo 1:10-11.
Otros con el mismo nombre
Zacarías menciona a un Josías hijo de Sofonías, en cuya casa se recibe la plata y el oro de los que vuelven de Babilonia Zacarías 6:10.