Mientras Adonías celebra su propia proclamación, David, ya anciano, ordena ungir a Salomón en Gihón: el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán, «y tocaréis trompeta, diciendo: ¡Viva el rey Salomón!» 1 Reyes 1:34. Sadoc lo unge con el cuerno del aceite, tocan la trompeta y todo el pueblo aclama; la gente sube tras él tocando flautas, con tanto ruido que parece que la tierra se hunde 1 Reyes 1:39-40. Joab, que está en el banquete de Adonías, oye el sonido de la trompeta y pregunta qué es aquel alboroto 1 Reyes 1:41.
La trompeta era la señal pública de un nuevo rey. Absalón organiza su golpe de Estado con ella: cuando se oiga la trompeta, todos dirán «Absalón reina en Hebrón» 2 Samuel 15:10. Los oficiales de Jehú lo proclaman tendiendo sus mantos y tocando la trompeta 2 Reyes 9:13, y en la coronación del niño Joás los trompeteros están junto al rey mientras el pueblo toca 2 Reyes 11:14.