Absalón ha huido después de matar a su hermano Amnón, y Joab nota que el corazón del rey se inclina hacia él. Hace venir a una mujer sabia de Tecoa y le pone en la boca una historia inventada sobre dos hijos, uno muerto por el otro, para que David se juzgue a sí mismo 2 Samuel 14:1-20. El rey descubre «la mano de Joab» y le permite traer a Absalón, pero sin recibirlo 2 Samuel 14:21-24. Dos años después, Absalón llama a Joab para que interceda, y como no acude, le quema un campo de cebada. Joab va al rey y Absalón es recibido 2 Samuel 14:28-33. Ver Absalón y Tecoa.
Su papel dentro de la Biblia
Joab es el general sin el cual el reino de David no habría existido, y a la vez el hombre que muestra su lado oscuro. Por él pasan las grandes victorias, el crimen contra Urías, la muerte del hijo amado y las venganzas personales. Su final, con la orden de David a Salomón, deja una pregunta que el texto no responde del todo: si el rey castiga por fin una sangre injusta, o si se deshace de un hombre que sabía demasiado y había apostado por el heredero equivocado.