Antes de partir del Sinaí, Dios manda a Moisés hacer dos trompetas de plata para convocar a la congregación y para poner en marcha los campamentos Números 10:1-2. El texto fija un código. Si suenan las dos, toda la congregación se reúne a la puerta del tabernáculo; si suena una, se reúnen solo los jefes de los millares Números 10:3-4. Con un toque de alarma se ponen en marcha los campamentos del oriente, y con el segundo, los del sur; para convocar, se toca sin alarma Números 10:5-7.
Las tocarán los sacerdotes hijos de Aarón, por estatuto perpetuo Números 10:8. En la guerra contra el enemigo que oprima a Israel en su tierra, se tocará alarma con ellas, «y seréis recordados por Jehová vuestro Dios»; y en los días de alegría, en las fiestas y al principio de cada mes, se tocarán sobre los holocaustos y los sacrificios, como memorial ante Dios Números 10:9-10. Cuando Moisés envía a los guerreros contra Madián, va con ellos el sacerdote Finees con los utensilios santos y las trompetas Números 31:6.