Los amonitas humillan a los embajadores de David y contratan tropas arameas. Joab se encuentra con el enemigo delante y detrás, divide su ejército, se queda con los mejores contra los arameos y deja el resto a su hermano Abisai contra los amonitas. Antes de la batalla dice: «Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere». Los dos frentes huyen 2 Samuel 10:6-14. Ver los amonitas y los arameos.
Su papel dentro de la Biblia
Joab es el general sin el cual el reino de David no habría existido, y a la vez el hombre que muestra su lado oscuro. Por él pasan las grandes victorias, el crimen contra Urías, la muerte del hijo amado y las venganzas personales. Su final, con la orden de David a Salomón, deja una pregunta que el texto no responde del todo: si el rey castiga por fin una sangre injusta, o si se deshace de un hombre que sabía demasiado y había apostado por el heredero equivocado.