Muerto Saúl, David reina en Hebrón sobre Judá, y Abner, el general de Saúl, sostiene a Is-boset sobre el resto de Israel. Los dos ejércitos se encuentran junto al estanque de Gabaón: Abner por un lado, Joab hijo de Sarvia por el otro. Un combate de doce contra doce termina en batalla, y los hombres de Abner huyen 2 Samuel 2:12-17. Ver Gabaón.
Asael, el hermano de Joab, «ligero de pies como una gacela del campo», persigue a Abner sin desviarse. Abner le pide dos veces que lo deje, porque no quiere matarlo: «¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?». Asael no se aparta, y Abner lo mata con el regatón de la lanza 2 Samuel 2:18-23. Al caer la tarde, Abner pide una tregua y Joab hace tocar la trompeta para detener la persecución 2 Samuel 2:24-28.
Su papel dentro de la Biblia
Joab es el general sin el cual el reino de David no habría existido, y a la vez el hombre que muestra su lado oscuro. Por él pasan las grandes victorias, el crimen contra Urías, la muerte del hijo amado y las venganzas personales. Su final, con la orden de David a Salomón, deja una pregunta que el texto no responde del todo: si el rey castiga por fin una sangre injusta, o si se deshace de un hombre que sabía demasiado y había apostado por el heredero equivocado.