Las traducciones castellanas dicen «trompeta» o «bocina» donde el hebreo distingue dos instrumentos diferentes. El más antiguo y frecuente es el shofar, un cuerno de carnero: es el que se toca en el Sinaí, en Jericó y en las batallas, y la Reina-Valera lo traduce unas veces «bocina» y otras «trompeta». El segundo es la jatsotsrá, una trompeta recta de metal. La Ley manda hacer dos de plata, labradas a martillo de una sola pieza, para los sacerdotes Números 10:2.
El shofar no tiene llaves ni agujeros: da dos o tres notas, y lo que transmite es el ritmo del toque, largo o entrecortado. Por eso servía para señales, no para melodías. El griego, en la Septuaginta y en el Nuevo Testamento, llama a los dos sálpinx.