Explicar la ley para cumplirla
La ley de Moisés da mandamientos, pero no siempre dice cómo cumplirlos en cada caso. ¿Qué cuenta como «trabajo» en sábado? ¿Cómo se purifica un objeto? Los maestros de Israel fueron dando respuestas, y esas respuestas se transmitían de maestro a discípulo. Los fariseos, en particular, las consideraban obligatorias y las llamaban «la tradición de los ancianos».
Marcos explica a sus lectores, que no eran judíos, en qué consistía una de ellas: los fariseos y todos los judíos «si muchas veces no se lavan las manos, no comen», y lo mismo hacen con los vasos, los jarros y los utensilios de metal Marcos 7:1-13. No era higiene: era pureza ritual.
La crítica de Jesús
Cuando los fariseos reprochan a los discípulos que coman sin lavarse las manos, Jesús responde citando a Isaías: «Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres» Isaías 29:13. Y da un ejemplo concreto Marcos 7:1-13:
La ley manda «Honra a tu padre y a tu madre». Pero, según vuestra tradición, si un hijo dice a sus padres «Es Corbán —es decir, ofrenda a Dios— todo aquello con que pudiera ayudarte», ya no tiene que ayudarlos. «Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición».
Corbán es la palabra hebrea para «ofrenda». Un hijo podía declarar sus bienes consagrados a Dios y, con eso, quedar liberado de mantener a sus padres ancianos. La tradición servía para esquivar el mandamiento. Mateo cuenta la misma discusión Mateo 15:1-9.
Jesús no rechaza toda interpretación de la ley —él mismo la interpreta—, sino las tradiciones que ponen lo humano por encima de lo que Dios manda.
Pablo y la tradición
Antes de su conversión, Pablo era un fariseo «mucho más celoso de las tradiciones de mis padres» que otros de su edad Gálatas 1:13-14. Después advierte a los colosenses contra filosofías basadas «según las tradiciones de los hombres… y no según Cristo» Colosenses 2:8.
Pero usa también la palabra en positivo, para la enseñanza apostólica: elogia a los corintios porque retienen «las instrucciones tal como os las entregué» 1 Corintios 11:2; de la cena del Señor dice: «yo recibí del Señor lo que también os he enseñado» 1 Corintios 11:23; y pide: «retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra» 2 Tesalonicenses 2:15. La pregunta no es si hay tradición, sino de dónde viene.