El consejo supremo de los judíos en Jerusalén en tiempos del Nuevo Testamento, presidido por el sumo sacerdote y formado por los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas. Tenía autoridad religiosa y, bajo el dominio romano, también judicial y política, aunque limitada. Ante él comparecen Jesús, Pedro y Juan, Esteban y Pablo.
En la Biblia
No aparece en el Antiguo Testamento, aunque la tradición judía lo remontó a los setenta ancianos que ayudaron a Moisés (Números 11:16). En los evangelios es el tribunal que busca testimonio contra Jesús (Marcos 14:55) y lo entrega a Pilato; en Hechos intenta frenar la predicación de los apóstoles (Hechos 5:27-40).
Etimología
Del griego synédrion, «asamblea de los que se sientan juntos», de syn, «con», y hédra, «asiento». El hebreo posterior tomó la palabra prestada como sanhedrín, de donde viene la forma castellana. La Reina-Valera la traduce casi siempre «el concilio».
Un consejo, no un templo
En tiempos de Jesús, Judea estaba bajo el poder de Roma, pero los romanos dejaban buena
parte de los asuntos internos en manos de las autoridades locales. En Jerusalén esa
autoridad era el sumo sacerdote y su consejo. El Nuevo Testamento lo describe por sus
componentes: «los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas» Marcos 14:53,
es decir, la aristocracia sacerdotal, los notables laicos y los expertos en la Ley.
Dentro del consejo había partidos. Cuando Pablo comparece ante él, se da cuenta de que una
parte es de saduceos y otra de fariseos, y lo aprovecha: se declara fariseo, juzgado por
la esperanza de la resurrección, y la asamblea se divide Hechos 23:6-10.
El proceso de Jesús
Los evangelios presentan al Sanedrín como el órgano que decide la muerte de Jesús. Juan
cuenta una reunión previa en que Caifás, sumo sacerdote aquel año, sostiene que conviene
que un hombre muera por el pueblo Juan 11:47-53. Marcos narra la sesión
nocturna: buscan testimonios que no concuerdan, y al final el sumo sacerdote pregunta a
Jesús si es el Cristo; ante su respuesta, rasga sus vestiduras y todos lo condenan como
reo de muerte Marcos 14:55-64.
Pero no lo ejecutan ellos. Lo llevan a Pilato, y Juan pone en su boca la razón: «A nosotros
no nos está permitido dar muerte a nadie» Juan 18:31.
Frente a los apóstoles
En Hechos el consejo reaparece varias veces. Llama a Pedro y a Juan tras la curación del
cojo y les prohíbe hablar en nombre de Jesús; ellos responden que no pueden dejar de decir
lo que han visto y oído Hechos 4:5-21. Los vuelve a apresar, y esta vez es un
fariseo del propio consejo, Gamaliel, quien aconseja dejarlos: si la obra es de hombres, se
deshará; si es de Dios, no podrán destruirla Hechos 5:27-40. Ante él acusan a
Esteban con testigos falsos Hechos 6:12-15, y ante él comparece Pablo cuando
el tribuno romano quiere saber de qué lo acusan los judíos Hechos 22:30.