Diez plagas golpean a Egipto, y Aarón tiene un papel activo en las primeras. El patrón varía: en unas Aarón ejecuta la señal extendiendo su vara; en otras es Moisés; en otras, Dios actúa sin que ninguno de los dos haga nada.
Para la primera plaga — el agua vuelta sangre — Dios le dice a Moisés que se presente ante el faraón junto al río con la vara, y luego la orden es que Aarón extienda su mano con la vara sobre las aguas de Egipto Éxodo 7:19-20. Toda el agua se vuelve sangre. Los magos de Egipto hacen lo mismo con sus encantamientos Éxodo 7:22.
En la segunda plaga, ranas, Aarón extiende su mano y las ranas suben sobre la tierra de Egipto Éxodo 8:5-6. Los magos las replican Éxodo 8:7, pero no pueden quitarlas.
En la tercera — mosquitos o piojos (el término hebreo kinnim se debate) — Aarón golpea el polvo de la tierra con su vara Éxodo 8:16-17. Esta vez los magos intentan imitarlo y no pueden. Dicen: «Dedo de Dios es este» Éxodo 8:18-19. Es la primera vez que alguien fuera de Israel reconoce algo detrás de las señales.
A partir de la cuarta plaga — las moscas — el relato ya no menciona la vara de Aarón. Moisés pasa a ser el interlocutor principal ante el faraón, y las plagas siguientes llegan por orden directa de Dios o por la mano de Moisés Éxodo 9:22-23 Éxodo 10:12-13.