Laquis era la ciudad que protegía el acceso a Jerusalén desde la costa. Situada en la Sefela, las colinas bajas entre la llanura filistea y los montes de Judá, dominaba uno de los valles por los que un ejército podía subir hacia la capital. Por eso aparece siempre en momentos de guerra, y por eso es, gracias a los asirios, la ciudad del Antiguo Testamento de cuyo asedio se conservan más imágenes.
Ubicación y contexto
Tel Laquis es un gran montículo artificial de unas ocho hectáreas en la cima, a unos 40 km al suroeste de Jerusalén y a unos 30 km de la costa. Estaba en la ruta que unía la llanura costera, por donde pasaban los ejércitos que iban o venían de Egipto, con las montañas de Judá. A pocos kilómetros quedaban otras ciudades de la Sefela que la Biblia nombra con ella: Azeca, Libna, Moreset-gat y, al norte, Gat.
Historia bíblica del lugar
Una ciudad cananea
Cuando los gabaonitas pactan con Israel, cinco reyes amorreos se unen contra ellos, y uno es Jafía, rey de Laquis Josué 10:3-5. Tras la batalla, Josué asedia Laquis y la toma al segundo día Josué 10:31-32. La ciudad queda después dentro del territorio de Judá Josué 15:39.
Fortaleza del reino
Roboam, el hijo de Salomón, la incluyó en su cadena de ciudades fortificadas 2 Crónicas 11:9. Un siglo después, el rey Amasías huyó a Laquis de una conjura en Jerusalén, pero lo alcanzaron y lo mataron allí 2 Reyes 14:19. En el siglo VIII, Miqueas, un profeta de un pueblo vecino, la acusa de haber sido «principio de pecado para la hija de Sion» Miqueas 1:13; no dice en qué consistía.
El asedio de Senaquerib
En 701 a.C., Senaquerib de Asiria invade Judá y pone su cuartel en Laquis. Allí le envía Ezequías un mensaje reconociendo su falta y aceptando pagar el tributo que le impongan 2 Reyes 18:14. Desde allí manda a sus altos oficiales con un ejército contra Jerusalén 2 Reyes 18:17 Isaías 36:2, y cuando el Rabsaces vuelve, el rey ya ha dejado Laquis para combatir contra Libna 2 Reyes 19:8. Crónicas precisa que Senaquerib estaba sitiando Laquis con todas sus fuerzas 2 Crónicas 32:9. El texto bíblico no cuenta cómo terminó el asedio.
Frente a Babilonia
Más de un siglo después, cuando Nabucodonosor avanza contra Judá, Laquis y Azeca son las últimas ciudades fortificadas que siguen resistiendo, además de Jerusalén Jeremías 34:7. Tras el destierro, algunos judíos vuelven a habitarla Nehemías 11:30.
Dónde aparece el lugar en el texto, agrupado por el papel que cumple en cada tramo del relato. No es la historia de lo que ocurrió allí, sino en qué contextos lo nombra la Biblia.
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Una ciudad cananea conquistada
JosuéSu rey entra en la coalición de cinco reyes amorreos contra Gabaón; Josué la toma al segundo día.
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Fortaleza del reino de Judá
MonarquíaRoboam la fortifica; el rey Amasías huye allí de una conjura y allí lo matan.
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El cuartel de Senaquerib
701 a.C.Desde Laquis, el rey de Asiria recibe el tributo de Ezequías y envía a sus oficiales contra Jerusalén.
2 Reyes 18:14 · 2 Reyes 18:17 · 2 Reyes 19:8 · 2 Crónicas 32:9 · Isaías 36:2 · Isaías 37:8
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Un oráculo de Miqueas
Siglo VIII a.C.Miqueas la llama «principio de pecado para la hija de Sion» en su lista de ciudades de la Sefela.
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Frente a Babilonia y después
588 a.C. y período persaEs una de las dos últimas ciudades fortificadas de Judá que resisten a Nabucodonosor; tras el destierro, vuelve a ser habitada.
Importancia teológica en la historia bíblica
Laquis no tiene en la Biblia un significado religioso propio: no es santuario ni escenario de revelaciones. Su papel es de frontera. Es el lugar desde el que el poder asirio desafía a Jerusalén y a su Dios Isaías 36:2, y el reproche de Miqueas la presenta como la puerta por la que entró en Judá el pecado de Israel Miqueas 1:13.
Evolución histórica
Laquis fue una ciudad cananea importante en el segundo milenio a.C., mencionada en las cartas de el-Amarna. En el reino de Judá se convirtió en la principal fortaleza después de Jerusalén, con un palacio sobre una gran plataforma. Fue destruida por los asirios en 701 a.C. y por los babilonios hacia 588—586 a.C., reconstruida en época persa y abandonada después.