Lea tiene hijos y Raquel no. Raquel tiene envidia de su hermana y le dice a Jacob: «Dame hijos, o si no, me muero». Jacob se enoja: ¿soy yo en lugar de Dios, que te impidió el fruto del vientre? Génesis 30:1-2. Raquel recurre entonces a la costumbre que había usado Sara: le da a su sierva Bilha para que tenga hijos «sobre mis rodillas». Bilha da a luz a Dan —«me juzgó Dios»— y a Neftalí —«con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido»— Génesis 30:3-8. Ver Dan y Neftalí.
Raquel llora por sus hijos
Raquel muere en el Génesis, pero su figura vuelve. Jeremías la imagina llorando en Ramá por sus hijos desterrados, sin querer ser consolada —el capítulo habla enseguida de Efraín, la tribu de su nieto—; Dios le responde que hay esperanza y que volverán Jeremías 31:15-17. Mateo aplica el mismo versículo al llanto de las madres de Belén por la matanza de Herodes Mateo 2:16-18. Y en el libro de Rut, los ancianos de Belén la nombran junto a Lea como fundadoras de la casa de Israel Rut 4:11.