Siglos después, el reino se ha dividido, y Jeroboam, rey de las diez tribus del norte, teme que si su pueblo sigue
subiendo a ofrecer sacrificios en el templo de Jerusalén, su corazón vuelva a la casa de David y lo maten
1 Reyes 12:26-27. Hace dos becerros de oro y le dice al pueblo: «Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí
tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto». Pone uno en Bet-el, en la frontera sur del
reino, y otro en Dan, en el extremo norte, «y esto fue causa de pecado» 1 Reyes 12:28-30. Nombra sacerdotes
que no eran levitas y crea una fiesta propia en el mes octavo 1 Reyes 12:31-33. Ver
Jeroboam, Bet-el y Dan.
Lo que el texto permite afirmar y lo que no
El texto dice que el becerro del Sinaí era de oro fundido, hecho con zarcillos, y que se le dedicó un altar y una fiesta.
No dice su tamaño, ni si era macizo o recubierto, ni qué aspecto exacto tenía. De los de Jeroboam solo dice que eran de
oro. La forma de toro joven está asegurada por la palabra; el resto de cualquier reconstrucción procede de las figuras
de toros halladas en la región, que sirven de comparación, no de prueba.
Estás aquí1 R 12 · Becerro de oroJeroboam pone dos becerros de oro en Bet-el y Dan
Siglos después, el reino se ha dividido, y Jeroboam, rey de las diez tribus del norte, teme que si su pueblo sigue subiendo a ofrecer sacrificios en el templo de Jerusalén, su corazón vuelva a la casa de David y lo…