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El pecado de Jeroboam: los becerros hasta la caída de Samaria

2 R 10 2 Reyes 10:28-31

Antiguo Testamento 2 Reyes 4 versículos

§ La escena

Los becerros de Bet-el y Dan se mantienen durante los dos siglos del reino del norte. Ni siquiera Jehú, que extermina el culto de Baal, se aparta de ellos 2 Reyes 10:28-29. Cuando Samaria cae ante Asiria, el narrador cuenta entre las causas que los israelitas «se hicieron imágenes fundidas de dos becerros» 2 Reyes 17:16. Desde el sur, el rey Abías de Judá echa en cara al norte sus «becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses» 2 Crónicas 13:8. Ver Jehú y Samaria.

En el siglo VIII, el profeta Oseas se burla de ellos. «Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejarse… porque de Israel es también este, artífice lo hizo; no es Dios; por lo que será deshecho en pedazos el becerro de Samaria» Oseas 8:5-6. Y añade una frase cortante: los hombres que sacrifican «besen los becerros» Oseas 13:2. Anuncia también que el becerro de Bet-avén —«casa de iniquidad», su apodo para Bet-el— será llevado a Asiria como regalo para el rey Oseas 10:5-6. Ver Oseas.

Lo que el texto permite afirmar y lo que no

El texto dice que el becerro del Sinaí era de oro fundido, hecho con zarcillos, y que se le dedicó un altar y una fiesta. No dice su tamaño, ni si era macizo o recubierto, ni qué aspecto exacto tenía. De los de Jeroboam solo dice que eran de oro. La forma de toro joven está asegurada por la palabra; el resto de cualquier reconstrucción procede de las figuras de toros halladas en la región, que sirven de comparación, no de prueba.

§ Escenas alrededor · Becerro de oro