Muerto Salomón, todo Israel se reúne en Siquem para proclamar rey a su hijo Roboam. Jeroboam vuelve de Egipto, y la asamblea pide al nuevo rey que aligere el yugo pesado de su padre 1 Reyes 12:1-4. Roboam desoye el consejo de los ancianos, sigue el de los jóvenes que se habían criado con él y responde con dureza: si su padre los castigó con azotes, él lo hará con escorpiones 1 Reyes 12:6-14.
Las tribus del norte responden con un grito que ya se había oído en tiempos de David 2 Samuel 20:1: «¿Qué parte tenemos nosotros con David?… ¡Israel, a tus tiendas!» 1 Reyes 12:16. Apedrean al encargado de los tributos, Roboam huye a Jerusalén, y todo Israel llama a Jeroboam y lo hace rey; solo Judá sigue a la casa de David 1 Reyes 12:18-20. Cuando Roboam reúne un ejército para recuperar el norte, el profeta Semaías lo detiene: «esto lo he hecho yo» 1 Reyes 12:21-24. Ver la división del reino.
Su papel dentro de la Biblia
Jeroboam es el fundador del reino de Israel, el del norte, que durará unos doscientos años, y el rey que la historia bíblica convierte en medida de todos sus sucesores. La fórmula se repite casi para cada rey del norte: hizo lo malo y anduvo en el camino de Jeroboam y en su pecado con que hizo pecar a Israel 1 Reyes 15:34 1 Reyes 16:26. Ni Jehú, que extermina el culto de Baal, se aparta de los becerros de Bet-el y Dan 2 Reyes 10:29. Cuando Samaria cae, el narrador hace balance: Jeroboam apartó a Israel de seguir a Jehová, e Israel anduvo en sus pecados hasta que Dios lo quitó de su presencia 2 Reyes 17:21-23.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
El altar de Bet-el sobrevive a su dinastía y al propio reino del norte. Tres siglos después, el rey Josías de Judá lo derriba, lo quema y quema sobre él huesos sacados de los sepulcros del monte, «conforme a la palabra de Jehová» que había anunciado el varón de Dios 2 Reyes 23:15-16. Amós profetiza contra el santuario de Bet-el, «santuario del rey» Amós 7:13, y Oseas se burla del becerro de Samaria Oseas 8:5-6.
Otros con el mismo nombre
Jeroboam II, hijo de Joás, reinó en Israel en el siglo VIII a.C. durante cuarenta y un años. Recuperó las antiguas fronteras del reino, como había anunciado el profeta Jonás, y siguió también los pecados de su homónimo 2 Reyes 14:23-29. En su tiempo profetizaron Amós y Oseas. Su hijo fue Zacarías, rey de Israel.