El rey engrandece a Amán, hijo de Hamedata agagueo, y lo pone por encima de todos los príncipes; todos se inclinan ante él,
menos Mardoqueo Ester 3:1-2. Cuando Amán sabe que Mardoqueo es judío, no se conforma con vengarse de él: decide
destruir a todos los judíos del reino Ester 3:5-6.
Echan suertes, el pur, para elegir el día, y sale el mes duodécimo, Adar Ester 3:7. Amán le dice al rey que hay
un pueblo disperso cuyas leyes son distintas y que no cumple las del rey, y ofrece diez mil talentos de plata para el tesoro
Ester 3:8-9. El rey le da su anillo, y se envían cartas a todas las provincias: el día trece de Adar habrá que
matar a todos los judíos, jóvenes y viejos, niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes. El rey y Amán se sientan a beber, y la
ciudad de Susa queda conmovida Ester 3:10-15.
Historia, texto y canon
Su papel dentro de la Biblia
Ester es la única mujer, con Rut, que da nombre a un libro de la Biblia hebrea, y la protagonista de una historia que
transcurre entera en la corte de un imperio extranjero. Pasa de huérfana obediente que calla su origen a reina que da
órdenes, revela quién es y firma con su autoridad la fiesta que lo recuerda. Su historia explica el origen de Purim, que el
judaísmo sigue celebrando leyendo el libro entero, y plantea una pregunta que no resuelve: cómo actúa Dios cuando nadie lo nombra.