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Canon

También: Canon bíblico · Libros canónicos · Escrituras · Deuterocanónicos · Apócrifos · Tanaj

El conjunto de libros que una comunidad de fe reconoce como Escritura con autoridad. La Biblia no se escribió de una vez: sus libros se compusieron a lo largo de siglos y se reconocieron como sagrados en un proceso gradual. Judíos, católicos, ortodoxos y protestantes coinciden en la mayor parte de la lista, pero no en toda: el Antiguo Testamento católico y ortodoxo incluye libros que el canon judío y el protestante no aceptan.

En la Biblia

Jesús habla de «la ley de Moisés, los profetas y los salmos» (Lucas 24:44), una división en tres partes que coincide con la de la Biblia hebrea. Segunda de Pedro pone las cartas de Pablo junto a «las otras Escrituras» (2 Pedro 3:15-16). La lista del Nuevo Testamento que usan hoy casi todas las iglesias aparece completa por primera vez en el año 367.

Etimología

Del griego κανών kanṓn, «caña» y, por extensión, «vara de medir, regla», de una raíz semítica emparentada con el hebreo qané, «caña». En la iglesia antigua significó primero «norma de fe» y, desde el siglo IV, la lista de los libros aceptados. El término no aparece en la Biblia con este sentido: Pablo usa kanṓn como «regla» de conducta (Gálatas 6:16).

Libros que se reconocen

La Biblia no nació como un libro. Sus textos se escribieron a lo largo de más de mil años y fueron reconocidos como Escritura poco a poco. El propio Antiguo Testamento muestra momentos de ese proceso: Moisés entrega el libro de la ley a los levitas para que se guarde junto al arca Deuteronomio 31:24-26; en tiempos de Josías, un libro de la ley hallado en el templo provoca una reforma 2 Reyes 22:8-11; tras el exilio, Esdras lee la ley ante todo el pueblo Nehemías 8:1-3.

Ley, Profetas y Escritos

La Biblia hebrea se divide en tres partes: la Torá (los cinco libros de Moisés), los Profetas (que incluyen también Josué, Jueces, Samuel y Reyes) y los Escritos (Salmos, Proverbios, Job, Daniel, Crónicas y otros). De las iniciales hebreas de las tres viene el nombre judío de la Biblia, Tanaj. Jesús, resucitado, habla de lo escrito «en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos» Lucas 24:44, y los Salmos son el primer libro de los Escritos.

La Septuaginta y los libros de más

Los judíos de habla griega leían la Septuaginta, que incluía algunos libros ausentes de la Biblia hebrea: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico (Sirácida), Baruc, 1 y 2 Macabeos, y añadidos a Ester y Daniel. Los primeros cristianos usaron sobre todo esa Biblia griega. Por eso las iglesias católica y ortodoxa conservan esos libros —los llaman deuterocanónicos—, mientras que las iglesias de la Reforma, en el siglo XVI, volvieron a la lista hebrea y los llamaron apócrifos. La Iglesia católica fijó su lista de manera definitiva en el Concilio de Trento (1546).

El Nuevo Testamento

Los escritos cristianos empezaron a circular pronto: Pablo pide que una carta suya se lea también en otra iglesia Colosenses 4:16, y la segunda carta de Pedro pone las cartas de Pablo junto a «las otras Escrituras» 2 Pedro 3:15-16. Cuando el Nuevo Testamento habla de «las Sagradas Escrituras» que hacen sabio para la salvación, se refiere sobre todo al Antiguo Testamento 2 Timoteo 3:15-16.

Durante el siglo II, los cuatro evangelios y las cartas de Pablo ya se reconocían ampliamente. Otros libros se discutieron más tiempo —Hebreos, Santiago, 2 Pedro, 2 y 3 Juan, Judas, Apocalipsis—. La lista de 27 libros que usan hoy casi todas las iglesias aparece por primera vez completa en una carta de Atanasio de Alejandría del año 367, y la confirmaron sínodos africanos a fines del siglo IV.

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