En el segundo banquete, el rey le pregunta otra vez a Ester por su petición. Esta vez responde: que se le conceda la vida a ella
y a su pueblo, porque han sido vendidos para ser destruidos; si solo los hubieran vendido como esclavos, ella habría callado
Ester 7:1-4. Cuando el rey pregunta quién se ha atrevido a algo así, Ester lo señala: «El enemigo y adversario es
este malvado Amán» Ester 7:5-6.
El rey sale furioso al huerto. Amán se queda suplicando por su vida a la reina y, cuando el rey vuelve, lo encuentra echado sobre
el lecho en que ella estaba. Un eunuco, Harbona, menciona la horca que Amán había preparado para Mardoqueo, y el rey ordena
colgarlo en ella Ester 7:7-10.
Historia, texto y canon
Su papel dentro de la Biblia
Ester es la única mujer, con Rut, que da nombre a un libro de la Biblia hebrea, y la protagonista de una historia que
transcurre entera en la corte de un imperio extranjero. Pasa de huérfana obediente que calla su origen a reina que da
órdenes, revela quién es y firma con su autoridad la fiesta que lo recuerda. Su historia explica el origen de Purim, que el
judaísmo sigue celebrando leyendo el libro entero, y plantea una pregunta que no resuelve: cómo actúa Dios cuando nadie lo nombra.