Un gesto del cuerpo
En la Biblia el ayuno expresa con el cuerpo lo que se vive por dentro. Se ayuna en el duelo: los hombres de Jabes de Galaad, después de enterrar los huesos de Saúl, ayunan siete días 1 Samuel 31:13. Se ayuna en la súplica: David ayuna y pasa la noche acostado en tierra mientras su hijo está enfermo; cuando el niño muere, se levanta y come, y explica: mientras vivía, ayunaba por si Dios tenía compasión; ahora, ¿para qué ayunar? 2 Samuel 12:16-23. Y se ayuna en el peligro: Ester pide a los judíos de Susa que ayunen tres días por ella antes de presentarse ante el rey sin ser llamada Ester 4:16.
El único ayuno mandado
La Ley solo establece un ayuno fijo: el día de la Expiación, el diez del mes séptimo, en que Israel debe «afligir» sus almas y no hacer ningún trabajo Levítico 16:29-31. Después del exilio se añadieron ayunos para recordar la caída de Jerusalén, y Zacarías anuncia que un día se convertirán en fiestas de gozo Zacarías 8:19.
El ayuno que Dios quiere
Los profetas desconfían del ayuno que no cambia la vida. Isaías pone en boca del pueblo una queja —«¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso?»— y la respuesta de Dios: ayunan mientras oprimen a sus trabajadores y riñen. El ayuno que Dios escoge es otro: «desatar las ligaduras de impiedad… dejar ir libres a los quebrantados… que partas tu pan con el hambriento» Isaías 58:3-7. Y en Nínive, ayunan hasta los animales, pero lo que Dios mira es que «se convirtieron de su mal camino» Jonás 3:5-10.
En el Nuevo Testamento
Jesús ayuna cuarenta días en el desierto antes de comenzar su ministerio Mateo 4:2, como Moisés en el Sinaí Éxodo 34:28 y Elías camino del Horeb 1 Reyes 19:8. Da por supuesto que sus discípulos ayunarán, pero sin teatro: «cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas» Mateo 6:16-18. Cuando le preguntan por qué sus discípulos no ayunan como los de Juan y los fariseos, responde que los invitados a la boda no ayunan mientras el esposo está con ellos Marcos 2:18-20.
La iglesia primitiva ayuna en momentos de decisión: en Antioquía, mientras ministran al Señor y ayunan, el Espíritu manda apartar a Bernabé y a Saulo, y tras ayunar y orar les imponen las manos Hechos 13:2-3; y al nombrar ancianos en las iglesias recién fundadas, oran con ayunos Hechos 14:23.