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Echar suertes

También: Suertes · Sortear · Sorteo · Echar la suerte · Le tocó en suerte · Goral

Tomar una decisión por sorteo, con piedras, palitos o tablillas marcadas. En Israel no se veía como azar, sino como una manera de dejar que Dios decidiera: «La suerte se echa en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ella». Se usó para repartir la tierra, asignar turnos en el templo, descubrir a un culpable y elegir al sucesor de Judas.

En la Biblia

«La suerte se echa en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ella» (Proverbios 16:33). Para reemplazar a Judas, los apóstoles oran y echan suertes, «y la suerte cayó sobre Matías» (Hechos 1:24-26).

Etimología

El hebreo goral designaba la piedra o el objeto que se echaba, y también lo que tocaba en el sorteo, la «porción» que a uno le caía. Por eso «mi suerte» puede significar «mi herencia» (Salmos 16:5). En griego, klêros, de donde viene «clero»: según una explicación antigua, los que tienen al Señor por porción.

La decisión es de Dios

En el mundo antiguo se echaban suertes para muchas cosas. Lo propio de Israel es cómo lo entendía: no como dejar la decisión al azar, sino como dejarla en manos de Dios. El proverbio lo resume: «La suerte se echa en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ella» Proverbios 16:33. Se echaba en el regazo, en un pliegue del vestido o en una vasija, y se sacaba o se dejaba caer.

Para qué se usaba

Repartir la tierra. Josué reparte en Silo los territorios de las siete tribus que aún no los tenían echando suertes «delante de Jehová nuestro Dios» Josué 18:6-10. Así nadie podía acusar a nadie de favoritismo.

Organizar el culto. El día de la Expiación, el sumo sacerdote echa suertes entre los dos machos cabríos, uno para Jehová y otro para Azazel Levítico 16:8. David reparte por sorteo los turnos de los sacerdotes en el templo 1 Crónicas 24:5, y siglos después, en uno de esos turnos, a Zacarías, el padre de Juan el Bautista, «le tocó en suerte ofrecer el incienso» Lucas 1:8-9.

Repoblar Jerusalén. Tras el exilio, el resto del pueblo echa suertes para que uno de cada diez vaya a vivir a Jerusalén Nehemías 11:1.

Descubrir a un culpable. Saúl echa suertes para saber quién ha quebrantado su juramento, y cae sobre Jonatán 1 Samuel 14:41-42. Los marineros del barco de Jonás, en medio de la tempestad, echan suertes «para saber por causa de quién nos ha venido este mal», y cae sobre Jonás Jonás 1:7.

Los vestidos de Jesús

Un salmo de lamento describe así el despojo del justo perseguido: «Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes» Salmos 22:18. Juan cuenta que los soldados que crucificaron a Jesús repartieron sus vestidos en cuatro partes, y por la túnica, que era sin costura, dijeron: «No la partamos, sino echemos suertes sobre ella», y comenta que así se cumplió la Escritura Juan 19:23-24.

La última vez

La última vez que la Biblia muestra a los creyentes echando suertes es la elección de Matías. Los apóstoles presentan a dos candidatos que cumplían las condiciones, oran —«Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido»— y echan suertes; «y la suerte cayó sobre Matías» Hechos 1:23-26.

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