Moisés rompe las tablas de la ley escritas por el dedo de Dios
Éxodo 24:12—32:19 Leer esta escena aparte →En el Sinaí, Dios le pide a Moisés que suba y espere allí: le dará unas tablas de piedra con la ley y los mandamientos Éxodo 24:12. Moisés entra en la nube y se queda en el monte cuarenta días y cuarenta noches Éxodo 24:18. Al terminar recibe dos tablas de piedra que el texto describe como escritas con el dedo de Dios Éxodo 31:18, y se detiene en los detalles: estaban escritas por ambas caras, y tanto las tablas como la escritura eran obra de Dios Éxodo 32:15-16.
Mientras tanto, abajo, el pueblo se ha cansado de esperar y ha fundido un becerro de oro Éxodo 32:1-6. Moisés baja con las tablas en las manos, ve el becerro y las danzas, y las arroja: se hacen pedazos al pie del monte Éxodo 32:19.
Obra de arte
Las segundas tablas de la ley: los diez mandamientos
Éxodo 34:1-29 Leer esta escena aparte →Para renovar el pacto, esta vez las piedras las tiene que labrar Moisés: Dios le pide que corte dos tablas como las primeras y promete escribir en ellas las mismas palabras Éxodo 34:1. Moisés sube con ellas de madrugada Éxodo 34:4. Pasa otros cuarenta días en el monte sin comer pan ni beber agua, y en las tablas quedan escritas las palabras del pacto, los diez mandamientos Éxodo 34:28. Quién las escribió no está tan claro como parece: el relato paralelo, más abajo, muestra la diferencia.
Cuando baja, la piel de su rostro resplandece, y él no lo sabe Éxodo 34:29.
Obra de arte
Deuteronomio, contado en boca de Moisés, añade dónde terminan: él las guarda en un arca de madera, y comenta que allí siguen Deuteronomio 10:5. Siglos después, cuando el arca entra en el templo de Salomón, las dos tablas son lo único que hay dentro 1 Reyes 8:9.