La lengua de todo el Oriente
El arameo nació entre los arameos, los pueblos de Siria con los que Israel se enfrentó a menudo. Pero su destino fue mucho mayor que el de sus primeros hablantes. Los asirios lo adoptaron como lengua de su administración, y los persas lo convirtieron en la lengua oficial de un imperio que iba de Egipto a la India. Durante siglos, un funcionario podía escribir en arameo desde Babilonia a una guarnición del Nilo y ser entendido.
La Biblia lo muestra ya en época asiria: ante el ejército de Senaquerib, los ministros de Ezequías piden al copero mayor asirio que les hable en arameo, «porque nosotros lo entendemos», y no en judaico, para que no lo entienda el pueblo 2 Reyes 18:26. En el siglo VIII a.C., el arameo era la lengua de las élites; el pueblo de Jerusalén no la hablaba.
El arameo dentro de la Biblia
Tras el exilio, la situación cambia: los judíos que vuelven de Babilonia hablan arameo, y el arameo entra en el texto bíblico.
- Esdras reproduce en arameo la correspondencia oficial con la corte persa, y el texto hebreo lo avisa: la carta «estaba escrita en arameo y traducida» Esdras 4:7-8. Los pasajes en arameo son Esdras 4:8–6:18 y 7:12-26.
- Daniel cambia al arameo cuando los caldeos responden al rey «en lengua aramea», y sigue en arameo hasta el final del capítulo 7 Daniel 2:4.
- Jeremías tiene un solo versículo en arameo, una frase contra los ídolos que parece pensada para decírsela a los paganos en su lengua Jeremías 10:11.
- Y en Génesis, cuando Jacob y Labán levantan un montón de piedras como testimonio, Labán lo llama Yegar Sahadutá, en arameo, y Jacob Galaad, en hebreo: las dos expresiones dicen lo mismo Génesis 31:47.
La lengua de Jesús
En tiempos de Jesús, la lengua cotidiana de los judíos de Galilea y Judea era el arameo; el hebreo se conservaba en la Escritura y el culto, y el griego se usaba en el comercio y en las ciudades. Los evangelios están escritos en griego, pero conservan palabras arameas de Jesús, transcritas y traducidas:
- A la niña muerta: Talitá cum, «niña, a ti te digo, levántate» Marcos 5:41.
- Al sordomudo: Efatá, «sé abierto» Marcos 7:34.
- En Getsemaní: Abba, «Padre» Marcos 14:36.
- En la cruz: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» Marcos 15:34.
También son arameos nombres y sobrenombres como Cefas («piedra», el nombre que Jesús da a Simón) Juan 1:42, Gólgota («calavera») Marcos 15:22 o Barrabás («hijo del padre»). Y la iglesia de habla griega conservó al menos una oración en arameo: Maranata, «Señor nuestro, ven» o «el Señor viene» 1 Corintios 16:22.