Los heteos aparecen poco en la Biblia, pero en momentos que se recuerdan: son los dueños de la tierra donde Abraham entierra a Sara, y es heteo Urías, el soldado al que David hace matar. Detrás de ese nombre hay además una pregunta histórica que no está resuelta: qué relación tenían estos vecinos de Hebrón con el gran imperio hitita de Anatolia, rival de Egipto. Esta ficha cuenta las dos historias y lo que se sabe de cómo se tocan.
El nombre de los heteos
En hebreo, Ḥittî es el gentilicio de Ḥēt, Het, a quien Génesis presenta como hijo de Canaán Génesis 10:15; de ahí «hijos de Het» o «heteos». La historia moderna llama «hititas» al pueblo de Anatolia cuyo país se llamaba Ḫatti. El parecido entre Ḥēt y Ḫatti es lo que llevó a identificarlos en el siglo XIX, pero un parecido de nombre no prueba que se trate del mismo pueblo.
Hititas de Anatolia y heteos de Canaán
Los hititas de Anatolia
Los heteos de Canaán
Los heteos de la Biblia son otra cosa. Viven en torno a Hebrón, en el sur de Canaán, llevan nombres de apariencia semita (Efrón, Zohar, Beerí) y hablan con Abraham sin intérprete. Figuran en todas las listas de los pueblos de la tierra: son los primeros de los siete que Deuteronomio manda no perdonar Deuteronomio 7:1, y los exploradores los sitúan en la montaña, junto a jebuseos y amorreos Números 13:29.
Cómo vivían los heteos de Hebrón
El texto deja ver una sociedad urbana organizada. Los asuntos públicos se tratan a la puerta de la ciudad, ante todos los que entran por ella Génesis 23:10; la propiedad de la tierra se transmite por venta pública, con testigos, y se pesa la plata según la medida corriente de los mercaderes Génesis 23:16. El narrador los llama «el pueblo de la tierra», y ellos reconocen a Abraham como un príncipe de Dios entre ellos Génesis 23:6-7. Sobre su religión la Biblia no dice nada concreto.
Heteos e Israel
Abraham compra la cueva de Macpela a Efrón el heteo
Cuando muere Sara en Hebrón, Abraham se presenta ante los hijos de Het como extranjero y forastero y les pide un lugar para sepultura. Efrón el heteo le ofrece regalar la cueva de Macpela y Abraham insiste en pagarla: cuatrocientos siclos de plata, pesados delante de todos Génesis 23:3-20. Es la primera parcela de Canaán que la familia posee legalmente. Allí serán enterrados Abraham, Isaac, Rebeca y Lea, y Jacob pide al morir que lo lleven también a esa cueva Génesis 49:29-32.
Las mujeres heteas de Esaú
Una generación después, Esaú se casa con dos mujeres heteas, y el texto dice que fueron amargura para Isaac y Rebeca Génesis 26:34-35. Rebeca usa ese disgusto para enviar a Jacob lejos, a buscar esposa entre su parentela Génesis 27:46. Siglos después, Salomón tiene entre sus mujeres extranjeras a heteas 1 Reyes 11:1.
Urías el heteo y otros heteos en la corte de David
En la corte de David hay extranjeros. Urías el heteo es uno de sus valientes 2 Samuel 23:39 y el marido de Betsabé. David lo hace volver del frente para encubrir el embarazo de ella. Urías se niega a dormir en su casa mientras el arca y el ejército están en campaña, y David lo manda a morir en primera línea 2 Samuel 11:6-17. El relato contrasta la lealtad del extranjero con la conducta del rey. Otro heteo, Ahimelec, acompaña a David en su huida de Saúl 1 Samuel 26:6.
El fin de los heteos
Los heteos de Canaán desaparecen como grupo con la monarquía: Salomón impone trabajos forzados a sus descendientes junto a los de otros pueblos de la tierra 1 Reyes 9:20-21, y a partir de ahí se funden con la población de Israel. Los heteos que siguen apareciendo son los del norte, y también ellos se apagan cuando Asiria absorbe los reinos neohititas en los siglos VIII y VII a.C. El nombre sobrevive como recuerdo del pasado de la tierra. Ezequiel se lo recuerda a Jerusalén: tu madre fue hetea Ezequiel 16:3.