Jacob llega a Harán huyendo de su hermano Esaú y se queda en casa de su tío Labán. Labán tiene dos hijas: la mayor, Lea, y la menor, Raquel. El texto las presenta en una frase que lo dice todo: los ojos de Lea eran delicados, y Raquel era de lindo semblante y hermoso parecer; Jacob ama a Raquel Génesis 29:16-18. Se ofrece a trabajar siete años por ella, y le parecen pocos días Génesis 29:18-20.
La noche de la boda, Labán le lleva a Lea. Por la mañana Jacob descubre el engaño y se queja; Labán responde que en su tierra no se da a la menor antes que a la mayor, y le ofrece a Raquel a cambio de otros siete años Génesis 29:21-27. Jacob se casa también con Raquel, y la ama más que a Lea Génesis 29:28-30.
Muerte y memoria
El Génesis no cuenta la muerte de Lea. Solo la menciona Jacob en su lecho, al pedir que lo entierren en la cueva de Macpela, junto a Abraham y Sara, Isaac y Rebeca: «allí también sepulté yo a Lea» Génesis 49:29-31. La mujer menos amada es la que descansa junto a Jacob; Raquel quedó enterrada en el camino de Efrata. Ver Hebrón.
Su descendencia pesa más que su historia. De Lea vienen Leví, la tribu de los sacerdotes, y Judá, la de David y, según los evangelios, la de Jesús Mateo 1:2-3. Cuando los ancianos de Belén bendicen el matrimonio de Booz con Rut, la ponen junto a su hermana como fundadora del pueblo: que Dios haga a la mujer «como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel» Rut 4:11.