Cuando Raquel da a Jacob a su sierva Bilha para tener hijos por medio de ella, Lea hace lo mismo con la suya, Zilpa, que da a luz a Gad y a Aser Génesis 30:9-13. La rivalidad llega a un trato doméstico: Rubén encuentra en el campo unas mandrágoras, una planta que se creía que favorecía la fecundidad, y Raquel se las pide a Lea a cambio de que Jacob duerma esa noche con ella. «¿Es poco que hayas tomado mi marido?», responde Lea Génesis 30:14-16.
Lea concibe de nuevo y da a luz a Isacar, después a Zabulón —«ahora morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos»— y por último a una hija, Dina Génesis 30:17-21. Ver Isacar, Zabulón, Gad y Aser.
Muerte y memoria
El Génesis no cuenta la muerte de Lea. Solo la menciona Jacob en su lecho, al pedir que lo entierren en la cueva de Macpela, junto a Abraham y Sara, Isaac y Rebeca: «allí también sepulté yo a Lea» Génesis 49:29-31. La mujer menos amada es la que descansa junto a Jacob; Raquel quedó enterrada en el camino de Efrata. Ver Hebrón.
Su descendencia pesa más que su historia. De Lea vienen Leví, la tribu de los sacerdotes, y Judá, la de David y, según los evangelios, la de Jesús Mateo 1:2-3. Cuando los ancianos de Belén bendicen el matrimonio de Booz con Rut, la ponen junto a su hermana como fundadora del pueblo: que Dios haga a la mujer «como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel» Rut 4:11.