Dios manda a Gedeón bajar de noche al campamento enemigo con su criado, y allí oye a un soldado contar un sueño: un pan de cebada rodaba hasta el campamento de Madián y derribaba una tienda. Su compañero lo interpreta: es la espada de Gedeón. Gedeón adora y vuelve Jueces 7:9-15.
Divide a los trescientos en tres compañías y da a cada hombre una trompeta y un cántaro vacío con una antorcha dentro. Al comienzo de la guardia de medianoche, rodean el campamento, tocan las trompetas, rompen los cántaros, levantan las antorchas y gritan: «¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!». En el campamento cunde el pánico, Dios vuelve la espada de cada uno contra su compañero y el ejército huye hacia el Jordán Jueces 7:16-22. Los de Efraín capturan a los príncipes Oreb y Zeeb y le traen sus cabezas Jueces 7:24-25.
Su papel dentro de la Biblia
La historia de Gedeón es, con la de Sansón, la más extensa del libro de los Jueces, y la que mejor muestra su idea central: Dios salva a Israel con medios débiles para que la gloria sea suya. Los trescientos y los cántaros se recuerdan como imagen de la victoria de Dios. Isaías anuncia la liberación de Galilea «como en el día de Madián» Isaías 9:4, el salmo 83 pide que Dios trate a los enemigos de Israel como a Oreb, Zeeb, Zeba y Zalmuna Salmos 83:9-11, y Hebreos lo nombra entre los héroes de la fe Hebreos 11:32.