Los israelitas le ofrecen el reino para él, su hijo y su nieto, porque los ha librado de Madián. Gedeón responde: «No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros» Jueces 8:22-23. Pero les pide los zarcillos de oro del botín, y con unos mil setecientos siclos de oro hace un efod y lo pone en Ofra. Todo Israel se prostituye tras él allí, y es tropezadero para Gedeón y su casa Jueces 8:24-27.
La tierra tiene paz cuarenta años Jueces 8:28. Gedeón tiene muchas mujeres y setenta hijos, y de una concubina de Siquem, un hijo llamado Abimelec, «mi padre es rey». Muere anciano y es sepultado en Ofra; en cuanto muere, Israel vuelve a Baal Jueces 8:29-33. Abimelec se hace proclamar rey en Siquem y mata a sus setenta hermanos sobre una misma piedra; solo escapa el menor, Jotam Jueces 9:1-6.
Su papel dentro de la Biblia
La historia de Gedeón es, con la de Sansón, la más extensa del libro de los Jueces, y la que mejor muestra su idea central: Dios salva a Israel con medios débiles para que la gloria sea suya. Los trescientos y los cántaros se recuerdan como imagen de la victoria de Dios. Isaías anuncia la liberación de Galilea «como en el día de Madián» Isaías 9:4, el salmo 83 pide que Dios trate a los enemigos de Israel como a Oreb, Zeeb, Zeba y Zalmuna Salmos 83:9-11, y Hebreos lo nombra entre los héroes de la fe Hebreos 11:32.