«Paz a ti; no morirás»
Siete años de saqueos madianitas han dejado a Israel escondido en cuevas y sin cosechas. Los madianitas, con los amalecitas y otros pueblos del oriente, llegan cada temporada con sus camellos y sus ganados «como langostas en multitud» y arrasan los campos Jueces 6:1-6. Ver Madianitas.
El ángel de Jehová encuentra a Gedeón sacudiendo el trigo en el lagar. El detalle dice mucho: el trigo se trillaba en la era, un lugar alto y abierto donde el viento se llevaba la paja; Gedeón lo hace dentro del lagar, el hoyo donde se pisaba la uva, para que los madianitas no lo vean Jueces 6:11. Ver Era. A ese hombre escondido el ángel lo saluda «varón esforzado y valiente» y lo envía a salvar a Israel. Gedeón pide una señal y prepara una ofrenda; el ángel la toca con su báculo, sale fuego de la peña que la consume, y el ángel desaparece Jueces 6:12-21.
Solo entonces Gedeón entiende a quién ha visto, y se asusta: había una convicción de que nadie podía ver a Dios y seguir vivo. Jehová le responde: «Paz a ti; no tengas temor, no morirás». Gedeón edifica allí un altar y lo llama YHWH shalom, «Jehová es paz», altar que según el narrador seguía en pie en Ofra en su tiempo Jueces 6:22-24. La ubicación exacta de Ofra no se conoce.
La paz del nombre no es todavía la paz del país: esa misma noche Dios le manda derribar el altar de Baal que tenía su padre y edificar en su lugar un altar a Jehová Jueces 6:25-27, y la guerra contra Madián empieza enseguida. La paz de Ofra es la paz entre Gedeón y Dios, la seguridad de que el encuentro no lo destruye. La otra paz, la de la tierra, llega después de la victoria: «reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón» Jueces 8:28.
Qué es shalom
Shalom es más ancho que «paz». La raíz de la que viene significa «estar completo, entero», y eso se nota en sus parientes:
- Shalem, «entero», «cabal»: la ley pide «pesa exacta y justa» Deuteronomio 25:15, una pesa shalem, sin trampa.
- Shillem, «restituir», «pagar»: devolver a alguien lo que le falta hasta dejarlo completo Éxodo 22:5-6.
- Shelamim, el «sacrificio de paz»: una ofrenda de la que una parte se quemaba para Dios, otra era para el sacerdote, y el resto lo comía el que la ofrecía, ese mismo día o al siguiente, con su familia Levítico 3:1 Levítico 7:15. Era una comida compartida delante de Dios: la paz como mesa común. Ver Sacrificio.
Con ese fondo, shalom nombra todo lo que hace que una vida esté completa: salud, seguridad, pan, buena relación con los demás y con Dios.
La paz en la vida diaria
Shalom era la palabra de cada día. Se preguntaba por el shalom de alguien para saber si estaba bien Génesis 43:27, y con ella se saludaba: los mensajeros de David saludan a Nabal «Sea paz a ti, y paz a tu familia» 1 Samuel 25:6.
Era también la palabra de la bendición sacerdotal: «Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz» Números 6:24-26, donde cierra una lista de bienes —protección, gracia, favor—. Y era una palabra que se podía falsear: Jeremías acusa a los falsos profetas de decir «Paz, paz; y no hay paz» Jeremías 6:14, mientras él mismo manda a los desterrados procurar la paz de la ciudad de Babilonia, «porque en su paz tendréis vosotros paz» Jeremías 29:7.
Isaías llama al hijo que ha de nacer «Príncipe de paz», y anuncia que su paz no tendrá límite Isaías 9:6-7. Del siervo sufriente dice: «el castigo de nuestra paz fue sobre él» Isaías 53:5. Ver Paz.
Cómo se ha traducido
La Reina-Valera transcribe el nombre del altar, «Jehová-salom», sin traducirlo; las versiones modernas suelen poner «El Señor es paz». La forma con sh, «Jehová-shalom», sigue la pronunciación hebrea.
Traducir siempre shalom por «paz» se queda corto. En español «paz» sugiere sobre todo que no hay guerra; en hebreo la palabra abarca la salud, el bienestar y la plenitud. Por eso la misma palabra se traduce a veces de otras maneras, como cuando José pregunta a sus hermanos si su padre está bien Génesis 43:27-28. El griego del Nuevo Testamento usa eiréne, que recogió ese sentido amplio del hebreo.
En el Nuevo Testamento
Jesús deja a sus discípulos «mi paz», distinta de la que da el mundo Juan 14:27. Resucitado, se presenta en medio de ellos con el saludo de siempre: «Paz a vosotros» Juan 20:19, las mismas palabras que Gedeón oyó en Ofra cuando temía morir. Pablo escribe de Cristo: «él es nuestra paz», el que reconcilia a judíos y gentiles en un solo cuerpo y a los dos con Dios Efesios 2:14-16, afirma que los justificados por la fe «tenemos paz para con Dios» Romanos 5:1, y llama a Dios «el Dios de paz» Romanos 15:33.
Lo que Gedeón oyó en Ofra —que podía estar delante de Dios sin morir— es lo que el Nuevo Testamento anuncia en Jesús: Jehová, que es paz, hecho paz en persona para el que se acerca a él.
El nombre que Dios siguió revelando
En la zarza Dios se dio a conocer a Moisés por su nombre, YHWH Éxodo 3:14-15, el nombre que no había dado a conocer a los patriarcas Éxodo 6:2-3. A lo largo de la Biblia ese nombre aparece unido a lo que Dios hace por su pueblo: en Mara es el que sana; en Refidim, el estandarte; en Ofra, la paz; en Moriah, el que provee; en el salmo 23, el pastor; en la ciudad de Ezequiel, el que está presente. La Biblia no los reúne en una lista: la serie se formó después, al leerlos juntos. Ver Nombres compuestos de Jehová.
Esa revelación por partes apunta a una promesa: «mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente» Isaías 52:6. El nombre que el ángel manda poner al hijo de María es Jesús, en hebreo Yeshúa, «Jehová salva», «porque él salvará a su pueblo de sus pecados» Mateo 1:21. En él «habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» Colosenses 2:9: el que dijo a Gedeón «Paz a ti» es el que dijo a sus discípulos «Paz a vosotros», y lo que cada nombre compuesto mostraba por partes se reúne en el nombre de Jesús.