El libro de Malaquías se presenta como «profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías» Malaquías 1:1, y no da ningún otro dato sobre él. Por su contenido se sabe cuándo habló: el templo reconstruido está en funcionamiento, con sus sacrificios y sus diezmos, y en Judá gobierna un funcionario persa, al que el texto llama simplemente «tu príncipe» o gobernador Malaquías 1:8. Ha pasado casi un siglo desde el regreso, las grandes promesas de Hageo y Zacarías no se han visto cumplidas, y lo que Malaquías encuentra es desgana.
El libro termina con el día que viene ardiendo como un horno, en el que los soberbios serán como estopa; pero a los que temen el nombre de Dios nacerá el Sol de justicia, con salvación en sus alas Malaquías 4:1-2. Siguen dos frases finales que miran hacia atrás y hacia delante. Hacia atrás: acordaos de la ley de Moisés, mi siervo Malaquías 4:4. Hacia delante: Dios enviará al profeta Elías antes de que venga el día grande y terrible de Jehová, y él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres Malaquías 4:5-6.
El final de una colección
Malaquías es el último de los doce profetas menores y, en las Biblias cristianas, el último libro del Antiguo Testamento; su promesa de Elías queda como la última palabra antes de los evangelios. En la Biblia hebrea, en cambio, cierra la sección de los Profetas, y el canon sigue con los Escritos, que terminan con Crónicas.
Cómo lo recuerda la Biblia
Los evangelios abren con Malaquías. Marcos empieza citando «he aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz», unido a Isaías, para presentar a Juan el Bautista Marcos 1:2-4. El ángel anuncia a Zacarías que su hijo irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos Lucas 1:17. Jesús dice de Juan que él es el mensajero del que está escrito, y que, si lo quieren recibir, él es el Elías que había de venir Mateo 11:10 Mateo 11:14; después de la transfiguración, lo repite ante la pregunta de los discípulos Mateo 17:10-13. Juan, por su parte, niega ser Elías cuando se lo preguntan Juan 1:21, una diferencia que los intérpretes explican de varias maneras. Y Pablo cita «a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí» al hablar de la elección Romanos 9:13 Malaquías 1:2-3.