Los gabaonitas son el único pueblo de Canaán que, según el libro de Josué, hace paz con Israel. No lo consiguen por la fuerza ni por la negociación, sino con una astucia. Su historia plantea una pregunta que el texto se toma en serio: qué vale un juramento obtenido con engaño. Y muestra algo que se pierde si solo se lee la conquista: pueblos de Canaán que quedaron dentro de Israel, con un lugar propio, durante siglos.
El nombre de los gabaonitas
Gib’ōnî es el gentilicio de Gib’ôn, Gabaón, su ciudad principal. El nombre de la ciudad viene de la raíz hebrea gb’, «colina» o «altura», la misma de Gabaa (Guibeá): Gabaón está sobre una loma de la meseta de Benjamín. Es, por tanto, un nombre de lugar convertido en nombre de grupo.
Origen de los gabaonitas
El libro de Josué los llama heveos Josué 9:7, uno de los pueblos de Canaán; 2 Samuel, en cambio, dice que eran «del resto de los amorreos» 2 Samuel 21:2. Los dos nombres se usan para subrayar lo mismo: no eran israelitas. De los heveos como tales se sabe muy poco.
Cómo se organizaban los gabaonitas
El texto no menciona ningún rey de Gabaón. Era la cabeza de una pequeña liga de cuatro ciudades (Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim) Josué 9:17, y quienes envían la embajada a Josué son sus ancianos y los habitantes de la tierra Josué 9:11. El texto la describe como una ciudad grande, como una de las ciudades reales, mayor que Hai y con hombres valientes Josué 10:2. Que la embajada la envíen los ancianos sugiere una ciudad importante gobernada por un consejo y no por un rey, algo raro en Canaán.
Gabaonitas e Israel
El engaño de los gabaonitas a Josué
Después de Jericó y Hai, los habitantes de Gabaón se presentan ante Josué en Gilgal con sacos viejos, odres rotos, sandalias remendadas y pan seco y mohoso, fingiendo venir de una tierra lejana. Los israelitas no consultan a Yahvé, hacen pacto con ellos y lo juran Josué 9:3-15. Tres días después descubren que eran vecinos. El pueblo murmura, pero los jefes se niegan a romper el juramento. Los gabaonitas quedan como leñadores y aguadores para la congregación y el altar Josué 9:22-27.
La batalla de Gabaón y el sol detenido
El pacto tiene consecuencias inmediatas. Cinco reyes amorreos atacan Gabaón por haberse aliado con Israel, y los gabaonitas piden ayuda a Josué. Israel acude desde Gilgal, y esa batalla es la del sol detenido sobre Gabaón Josué 10:1-14. Israel no solo respeta el pacto: combate por sus nuevos aliados.
Gabaón dentro de Israel: ciudad levítica y lugar alto de Salomón
Las ciudades gabaonitas quedan en el territorio de Benjamín Josué 18:25-28, y Gabaón es además ciudad levítica Josué 21:17. Con la monarquía, la ciudad tiene un gran lugar alto: allí ofrece Salomón mil holocaustos y allí recibe en sueños el don de la sabiduría 1 Reyes 3:4-5. Según Crónicas, en Gabaón estaba el tabernáculo que Moisés había hecho en el desierto 1 Crónicas 21:29. La ciudad de los antiguos aguadores del altar se convierte en uno de los grandes santuarios de Israel.
Saúl rompe el pacto con los gabaonitas
En tiempos de David hay tres años de hambre. David consulta a Yahvé y se le dice que es por la sangre de los gabaonitas que Saúl había matado en su celo por Israel. El texto aclara que Israel les había jurado protección 2 Samuel 21:1-2. David les pregunta qué quieren, y piden siete descendientes de Saúl, que son ejecutados en Gabaa 2 Samuel 21:6-9. Rizpa, la madre de dos de ellos, vela los cuerpos durante meses hasta que David los entierra 2 Samuel 21:10-14.
El fin de los gabaonitas
Los gabaonitas no desaparecen por la guerra: se funden con Israel. Entre los valientes de David hay un gabaonita, Ismaías 1 Crónicas 12:4. Tras el exilio, los «hombres de Gabaón» figuran en la lista de los que vuelven Nehemías 7:25 y trabajan en la reconstrucción de las murallas de Jerusalén Nehemías 3:7. Para entonces ya no se distinguen de los demás judíos. La tradición judía posterior relacionó a los «netineos», los sirvientes del templo que aparecen en Esdras y Nehemías, con los antiguos gabaonitas; el texto bíblico no lo dice expresamente.