Sin decir nada a su padre, Jonatán le propone a su escudero cruzar hasta la guarnición filistea, al otro lado de un desfiladero entre dos peñascos. Su razón es una frase de fe: «quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos» 1 Samuel 14:1-6. El escudero responde: «Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo» 1 Samuel 14:7.
Jonatán pone una señal: si los filisteos les dicen que esperen, se quedarán; si les dicen que suban, es que Dios los ha entregado. Los filisteos se burlan: «He aquí los hebreos, que salen de las cavernas», y los desafían a subir 1 Samuel 14:8-12. Jonatán trepa con manos y pies, y entre los dos matan a unos veinte hombres. Cunde el pánico, la tierra tiembla y el campamento filisteo se deshace; Saúl y el pueblo se suman a la persecución 1 Samuel 14:13-23. Ver Micmas.
Su papel dentro de la Biblia
Jonatán es la figura que hace posible el paso del trono de Saúl a David sin que David aparezca como usurpador. El heredero legítimo reconoce a su rival, lo protege de su propio padre y le cede de palabra lo que le correspondía. Al mismo tiempo, se mantiene leal a Saúl hasta el final y muere a su lado. El relato lo muestra fiel a los dos: a su padre como hijo y a David como amigo.