Cuando Moisés pide un sucesor, Dios le manda tomar a Josué, imponerle las manos delante del sacerdote Eleazar y de toda la congregación, y darle parte de su autoridad Números 27:18-20. Pero el texto marca una diferencia. Con Moisés Dios hablaba «cara a cara» Números 12:8; Josué se presentará ante el sacerdote Eleazar, «y él le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová». A la palabra de esa consulta saldrán y entrarán él y todo Israel Números 27:21.
El Urim es así el instrumento con que se dirige al pueblo en sus movimientos y en la guerra, y queda en manos del sacerdote, no del jefe militar.