Al final de su reinado, Samuel ha muerto y los filisteos acampan en Sunem frente al ejército de Saúl en Gilboa. Saúl tiene miedo y consulta a Jehová, «pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas» 1 Samuel 28:3-6. El texto nombra tres caminos por los que Dios hablaba —el sueño, el instrumento del sacerdote y la palabra del profeta— y los tres están cerrados.
Saúl, que había expulsado a los adivinos del país, manda buscar a una mujer que evoca a los muertos, y se la encuentran en Endor 1 Samuel 28:7.