Los filisteos atacan a Israel, que huye por el monte Gilboa. Matan a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl, y el rey, herido por los arqueros, se echa sobre su espada 1 Samuel 31:1-4. Al día siguiente, los filisteos encuentran los cuerpos y los cuelgan en el muro de Bet-san. Los hombres de Jabes de Galaad, que Saúl había salvado al comienzo de su reinado, caminan toda la noche, los descuelgan y los queman y entierran en Jabes 1 Samuel 31:8-13. Ver el monte Gilboa, Bet-san y Jabes de Galaad.
Su papel dentro de la Biblia
Jonatán es la figura que hace posible el paso del trono de Saúl a David sin que David aparezca como usurpador. El heredero legítimo reconoce a su rival, lo protege de su propio padre y le cede de palabra lo que le correspondía. Al mismo tiempo, se mantiene leal a Saúl hasta el final y muere a su lado. El relato lo muestra fiel a los dos: a su padre como hijo y a David como amigo.