Entre los que vuelven de Babilonia hay tres familias de sacerdotes que no encuentran su registro genealógico, y son excluidas del sacerdocio. El gobernador decide que no coman de las cosas santísimas «hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim» Esdras 2:61-63. Nehemías repite la misma lista y la misma decisión Nehemías 7:63-65.
Es la última vez que la Biblia los nombra. La frase supone que en ese momento no había nadie que pudiera consultar así, y deja el caso en suspenso a la espera de que lo hubiera.