Nabot de Jezreel tiene una viña junto al palacio de Acab. El rey quiere comprársela o cambiársela por otra mejor para hacer un huerto, pero Nabot se niega: «Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres». Acab vuelve a casa triste y enojado, se acuesta de cara a la pared y no come 1 Reyes 21:1-4.
Jezabel le pregunta qué le pasa y le responde con desprecio: «¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot» 1 Reyes 21:5-7. Escribe cartas en nombre de Acab, las sella con su sello y las envía a los ancianos y principales de la ciudad: que proclamen ayuno, sienten a Nabot delante del pueblo y pongan frente a él a dos hombres perversos que lo acusen de haber blasfemado contra Dios y contra el rey. Los ancianos lo hacen tal como ella escribió, y Nabot muere apedreado fuera de la ciudad 1 Reyes 21:8-14. Cuando Jezabel se entera, le dice a Acab que tome posesión de la viña, y él baja a hacerlo 1 Reyes 21:15-16.
Elías sale al encuentro de Acab en la viña. Le anuncia el fin de su casa y añade: «Los perros comerán a Jezabel en el muro de Jezreel» 1 Reyes 21:17-23. El narrador lo resume así: no hubo nadie como Acab, que se vendió para hacer lo malo, «porque Jezabel su mujer lo incitaba» 1 Reyes 21:25.
Su papel dentro de la Biblia
Jezabel encarna en Reyes la gran amenaza de la época de Elías: que Israel deje de servir a Jehová y adopte a Baal como religión oficial, sostenida por la corte. Su enfrentamiento con Elías es el eje del ciclo del profeta, y su muerte cierra la historia de la casa de Omri. Reyes la presenta como la que «incitaba» a Acab 1 Reyes 21:25, pero no exime al rey: es él quien se casa con ella, construye el templo y se queda con la viña.
Su influencia pasa también a Judá. Atalía, hija de Acab, se casa con Joram de Judá, que anduvo «como hizo la casa de Acab», y al quedar viuda se apodera del trono 2 Reyes 8:18 2 Reyes 11:1-3.
Su nombre después
En la carta a la iglesia de Tiatira, el Apocalipsis reprocha que se tolere a «esa mujer Jezabel, que se dice profetisa», que enseña a los creyentes a cometer fornicación y a comer cosas sacrificadas a los ídolos Apocalipsis 2:20. La mayoría lo entiende como un nombre simbólico, no como el nombre real de la profetisa de Tiatira. El autor toma a la reina como el modelo de quien arrastra al pueblo de Dios a la idolatría. Ver Tiatira e idolatría.