Acab hijo de Omri sube al trono de Israel, y el narrador de Reyes resume su reinado con un dato que lo explica casi todo: como si fuera poco andar en los pecados de Jeroboam, toma por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y se pone a servir a Baal. Le levanta un altar en el templo que le construye en Samaria y hace también una imagen de Asera 1 Reyes 16:30-33. Ver Acab y Samaria.
Su papel dentro de la Biblia
Jezabel encarna en Reyes la gran amenaza de la época de Elías: que Israel deje de servir a Jehová y adopte a Baal como religión oficial, sostenida por la corte. Su enfrentamiento con Elías es el eje del ciclo del profeta, y su muerte cierra la historia de la casa de Omri. Reyes la presenta como la que «incitaba» a Acab 1 Reyes 21:25, pero no exime al rey: es él quien se casa con ella, construye el templo y se queda con la viña.
Su influencia pasa también a Judá. Atalía, hija de Acab, se casa con Joram de Judá, que anduvo «como hizo la casa de Acab», y al quedar viuda se apodera del trono 2 Reyes 8:18 2 Reyes 11:1-3.
Su nombre después
En la carta a la iglesia de Tiatira, el Apocalipsis reprocha que se tolere a «esa mujer Jezabel, que se dice profetisa», que enseña a los creyentes a cometer fornicación y a comer cosas sacrificadas a los ídolos Apocalipsis 2:20. La mayoría lo entiende como un nombre simbólico, no como el nombre real de la profetisa de Tiatira. El autor toma a la reina como el modelo de quien arrastra al pueblo de Dios a la idolatría. Ver Tiatira e idolatría.