En el Carmelo, el fuego cae sobre el altar de Elías y no sobre el de Baal, y el pueblo mata a los profetas de Baal en el torrente de Cisón 1 Reyes 18:38-40. Acab vuelve a Jezreel y le cuenta a Jezabel todo lo ocurrido. Ella no se rinde: envía un mensajero a Elías con un juramento por sus dioses —que le hagan a ella lo mismo, y aún más, si mañana a esta hora no ha hecho con la vida de Elías lo que él hizo con la de los profetas 1 Reyes 19:1-2.
El profeta que acaba de enfrentarse solo a cuatrocientos cincuenta huye ahora por su vida hasta Beerseba, en el extremo sur de Judá, y de allí al desierto 1 Reyes 19:3-4. Ver Elías.
Su papel dentro de la Biblia
Jezabel encarna en Reyes la gran amenaza de la época de Elías: que Israel deje de servir a Jehová y adopte a Baal como religión oficial, sostenida por la corte. Su enfrentamiento con Elías es el eje del ciclo del profeta, y su muerte cierra la historia de la casa de Omri. Reyes la presenta como la que «incitaba» a Acab 1 Reyes 21:25, pero no exime al rey: es él quien se casa con ella, construye el templo y se queda con la viña.
Su influencia pasa también a Judá. Atalía, hija de Acab, se casa con Joram de Judá, que anduvo «como hizo la casa de Acab», y al quedar viuda se apodera del trono 2 Reyes 8:18 2 Reyes 11:1-3.
Su nombre después
En la carta a la iglesia de Tiatira, el Apocalipsis reprocha que se tolere a «esa mujer Jezabel, que se dice profetisa», que enseña a los creyentes a cometer fornicación y a comer cosas sacrificadas a los ídolos Apocalipsis 2:20. La mayoría lo entiende como un nombre simbólico, no como el nombre real de la profetisa de Tiatira. El autor toma a la reina como el modelo de quien arrastra al pueblo de Dios a la idolatría. Ver Tiatira e idolatría.