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Período intertestamentario

También: Entre los Testamentos · Cuatrocientos años de silencio · Macabeos · Revuelta macabea · Asmoneos · Segundo Templo

Nombre que se da a los aproximadamente cuatrocientos años que separan los últimos libros del Antiguo Testamento (hacia el siglo V a. C.) de los acontecimientos del Nuevo. En ese tiempo Judea pasó de los persas a los griegos, vivió la revuelta de los Macabeos y un siglo de independencia, y cayó bajo Roma.

En la Biblia

Casi todo lo que el lector encuentra nuevo al abrir los evangelios nació en esta época: los fariseos y saduceos, las sinagogas, el Sanedrín, el griego como lengua común, la Septuaginta, los romanos y la dinastía de Herodes. La fiesta de la Dedicación, a la que asiste Jesús (Juan 10:22), conmemora un hecho de este periodo.

Etimología

«Intertestamentario» es un término moderno, «entre los Testamentos». Lo usan sobre todo los protestantes, cuyas Biblias no incluyen los libros escritos en ese periodo; por eso se lo ha llamado también, con poca exactitud, «los cuatrocientos años de silencio». Los historiadores prefieren hablar de época persa, helenística y asmonea, o de judaísmo del Segundo Templo.

De Malaquías a Juan el Bautista

El Antiguo Testamento de las Biblias cristianas termina con Malaquías y una promesa: «He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová» Malaquías 4:5-6. El Nuevo Testamento empieza con Juan el Bautista, de quien Jesús dice: «él es aquel Elías que había de venir» Mateo 11:13-14. Entre una página y otra pasan unos cuatro siglos, y el mundo ha cambiado por completo.

Lo que pasó, en cinco etapas

  1. Bajo los persas (hasta 332 a. C.). Judea es una pequeña provincia del imperio persa, con el templo reconstruido y gobernada por los sumos sacerdotes.
  2. Alejandro y sus sucesores (332–167 a. C.). Alejandro Magno conquista la región. A su muerte, Judea pasa primero a los Ptolomeos de Egipto y luego a los Seléucidas de Siria. La cultura y la lengua griegas se extienden; en Alejandría se traduce la Biblia al griego, la Septuaginta.
  3. La crisis macabea (167–164 a. C.). El rey seléucida Antíoco IV Epífanes prohíbe la práctica del judaísmo y profana el templo con un altar pagano. Una familia sacerdotal, la de Matatías y su hijo Judas Macabeo, encabeza una rebelión, recupera Jerusalén y vuelve a dedicar el templo: de ahí la fiesta de la Dedicación, Janucá.
  4. Los asmoneos (c. 140–63 a. C.). Los descendientes de los Macabeos gobiernan una Judea independiente como sumos sacerdotes y reyes. En esta época aparecen los fariseos, los saduceos y la comunidad de Qumrán.
  5. Roma (desde 63 a. C.). El general Pompeyo toma Jerusalén. Roma nombra rey a Herodes en el 37 a. C., y en su reinado nace Jesús.

Por qué importa para leer el Nuevo Testamento

Muchas cosas que los evangelios dan por sabidas vienen de estos siglos: la sinagoga como lugar de reunión y lectura, el Sanedrín, la tradición de los ancianos, la esperanza en la resurrección, la expectación de un mesías que liberara a Israel, el griego como lengua común del Mediterráneo y la presencia de soldados y gobernadores romanos. Jesús celebra en Jerusalén la fiesta de la Dedicación, que nace de la victoria macabea Juan 10:22-23. Pablo resume la espera con una frase: Dios envió a su Hijo «cuando vino el cumplimiento del tiempo» Gálatas 4:4.

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