Rebeca corre a contarlo en casa de su madre. Su hermano Labán ve los regalos, sale al encuentro del siervo y lo hace entrar Génesis 24:28-32. El siervo cuenta su historia antes de comer, y Labán y Betuel responden: «De Jehová ha salido esto». Rebeca será mujer del hijo de su señor Génesis 24:33-51.
A la mañana siguiente, el siervo quiere partir. La madre y el hermano piden que la joven se quede al menos diez días. Deciden preguntarle a ella: «¿Irás tú con este varón?». Rebeca responde: «Sí, iré» Génesis 24:54-58. La despiden con su nodriza y sus doncellas, y la bendicen: «Hermana nuestra, sé madre de millares de millares», que tus descendientes posean la puerta de sus enemigos Génesis 24:59-61. Labán volverá a aparecer, una generación después, en la historia de Jacob.
Su papel dentro de la Biblia
Rebeca es el eslabón entre Abraham y Jacob. Asegura la continuidad de la familia de la promesa, recibe el oráculo que anuncia el destino de sus hijos y actúa para que se cumpla. De las matriarcas del Génesis, es la que más decide por sí misma: acepta ir a Canaán, consulta a Dios y organiza la bendición. Pablo la recuerda al explicar la elección: cuando Rebeca concibió de Isaac, antes de que los gemelos nacieran, se le dijo que el mayor serviría al menor Romanos 9:10-12.