En Listra se une a Pablo Timoteo, hijo de madre judía creyente y de padre griego. Pablo lo circuncida «por causa de los judíos» de la región, que sabían que su padre era griego Hechos 16:1-3. El mismo hombre que se negó a circuncidar a Tito explica en otra carta su criterio: con los judíos se hacía como judío, y con los que no tienen ley, como sin ley 1 Corintios 9:20-22.
Quieren predicar en Asia y en Bitinia, pero el texto dice que el Espíritu no se lo permitió, y llegan a Troas, en la costa del Egeo. Allí Pablo tiene de noche una visión: un macedonio le ruega «pasa a Macedonia y ayúdanos» Hechos 16:6-9. En ese punto el narrador empieza a hablar en primera persona del plural: «procuramos partir» Hechos 16:10.
Cruzan el mar y llegan a Filipos, «colonia» romana y ciudad principal de esa parte de Macedonia Hechos 16:11-12. La primera creyente en Europa es Lidia, una comerciante de púrpura originaria de Tiatira, que los hospeda en su casa Hechos 16:13-15. Cuando Pablo expulsa un espíritu de adivinación de una esclava, los amos, que ganaban dinero con ella, los arrastran ante los magistrados; los azotan con varas y los meten en el cepo Hechos 16:16-24. A medianoche, mientras cantan, un terremoto abre la cárcel; el carcelero, a punto de matarse, se convierte con toda su casa Hechos 16:25-34. Al día siguiente Pablo se niega a salir a escondidas: son ciudadanos romanos y los han azotado públicamente sin juicio. Los magistrados, asustados, tienen que ir a pedirles que se marchen Hechos 16:35-40.
En Tesalónica predica tres sábados en la sinagoga y se forma una comunidad con muchos griegos Hechos 17:1-4. La acusación contra ellos es política: «estos que trastornan el mundo entero» actúan contra los decretos del César diciendo que hay otro rey, Jesús Hechos 17:5-9. De noche lo sacan hacia Berea, donde escudriñan las Escrituras cada día para comprobar lo que dice Hechos 17:10-12, y de allí lo acompañan hasta Atenas Hechos 17:14-15.