Fuera de Hechos y de sus cartas, el Nuevo Testamento solo menciona a Pablo una vez, en 2 Pedro. Lo llama «nuestro amado hermano Pablo», dice que escribió según la sabiduría que le fue dada y reconoce algo que muchos lectores han pensado después: en sus cartas hay «algunas cosas difíciles de entender», que los ignorantes y los inconstantes tuercen, como hacen con las demás Escrituras 2 Pedro 3:15-16.
El pasaje supone que, cuando se escribió 2 Pedro, sus lectores conocían varias cartas de Pablo y que se las ponía al lado de «las demás Escrituras»: cartas escritas para resolver problemas concretos de comunidades concretas se leían ya junto a la ley y los profetas.