Bernabé y Saulo, con Juan Marcos como ayudante, cruzan a Chipre y predican en las sinagogas Hechos 13:4-5. En Pafos, el procónsul Sergio Paulo quiere oír la palabra y un mago judío, Elimas, intenta apartarlo. Ahí el texto cambia el nombre del protagonista: «Saulo, que también es Pablo», lo enfrenta y lo deja ciego por un tiempo, y el procónsul cree Hechos 13:6-12. Desde ese momento Hechos lo llama siempre Pablo y casi siempre lo nombra antes que a Bernabé.
En Perge de Panfilia, Juan Marcos los deja y vuelve a Jerusalén Hechos 13:13. En Antioquía de Pisidia, invitado a hablar en la sinagoga, Pablo hace un repaso de la historia de Israel —donde nombra a «Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín»— hasta llegar a Jesús Hechos 13:14-41. Al sábado siguiente se junta casi toda la ciudad; los dirigentes judíos se oponen, y Pablo y Bernabé anuncian el giro que se repetirá en cada ciudad: «a vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero… he aquí, nos volvemos a los gentiles» Hechos 13:44-46.
Expulsados de Antioquía, pasan a Iconio y luego a Listra Hechos 13:50—14:6. En Listra, Pablo cura a un cojo de nacimiento y la multitud grita en su lengua licaonia que los dioses han bajado: a Bernabé lo llaman Júpiter y a Pablo Mercurio, «porque éste era el que llevaba la palabra», y el sacerdote del templo trae toros para ofrecerles sacrificio. Los dos se rasgan la ropa para impedirlo Hechos 14:8-18. Poco después llegan judíos de Antioquía y de Iconio, convencen a la gente, apedrean a Pablo y lo arrastran fuera de la ciudad dándolo por muerto. Se levanta y al día siguiente sigue a Derbe Hechos 14:19-20.
En el viaje de vuelta pasan por las mismas ciudades, fortalecen a los discípulos —«es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios»— y dejan ancianos en cada iglesia. En Antioquía cuentan que Dios había abierto «la puerta de la fe a los gentiles» Hechos 14:21-27.