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Peregrinación

También: Peregrinar · Subir a Jerusalén · Fiestas de peregrinación · Cántico gradual · Cánticos graduales · Salmos de ascenso · Salmos de las subidas

Viaje al santuario para celebrar una fiesta delante de Dios. La Ley mandaba a todo varón israelita presentarse tres veces al año «en el lugar que él escogiere»: en los Panes sin levadura (Pascua), en las Semanas (Pentecostés) y en los Tabernáculos (Deuteronomio 16:16). Con el templo, ese lugar fue Jerusalén.

En la Biblia

Jesús participa en esta práctica desde niño: «Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua» (Lucas 2:41). Pentecostés reúne en Jerusalén a judíos «de todas las naciones bajo el cielo» (Hechos 2:5). El Nuevo Testamento aplica la imagen a la vida cristiana: «extranjeros y peregrinos sobre la tierra» (Hebreos 11:13).

Etimología

Del latín peregrinus, «extranjero, el que viene de fuera». La Biblia no usa un sustantivo propio para el viaje: dice «subir» a Jerusalén, porque la ciudad está en lo alto de las montañas de Judea. Los Salmos 120–134 se titulan «cántico gradual», literalmente «cántico de las subidas».

Tres veces al año

La Ley fija el ritmo: «Tres veces en el año me celebraréis fiesta» Éxodo 23:14-17. Deuteronomio precisa las tres fiestas —Pascua con los panes sin levadura, Pentecostés y Tabernáculos— y el destino: «el lugar que él escogiere». Nadie debía presentarse «con las manos vacías» Deuteronomio 16:16. Antes del templo, el santuario estaba en Silo: allí subía cada año Elcana con Ana, la madre de Samuel 1 Samuel 1:3.

Los cánticos de las subidas

Quince salmos (120–134) llevan el título «cántico gradual». Muchos piensan que los peregrinos los cantaban en el camino. El tono es el de la llegada: «Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén» Salmos 122:1-2.

Peregrinación y política

Cuando el reino se divide, Jeroboam teme que si su pueblo sigue subiendo a Jerusalén volverá su corazón al rey de Judá, y levanta santuarios en Bet-el y en Dan para evitarlo 1 Reyes 12:26-29. El viaje a Jerusalén era también un vínculo de unidad nacional.

En el Nuevo Testamento

Jesús sube a las fiestas, a veces en secreto Juan 7:10, y gran parte del evangelio de Juan transcurre en ellas. La venida del Espíritu en Pentecostés ocurre cuando Jerusalén está llena de peregrinos de toda la diáspora Hechos 2:5-11. Hebreos y la primera de Pedro usan la imagen para toda la vida del creyente, que vive como «extranjero y peregrino» camino de la ciudad que Dios prepara Hebreos 11:13.

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