Con el permiso de Ciro, los que vuelven pagan a canteros y carpinteros, y a sidonios y tirios para que traigan cedro del Líbano por mar hasta Jope Esdras 3:7. Cuando los habitantes de la región se ofrecen a ayudar, Zorobabel y Josué los rechazan: lo construirán solos, como mandó el rey Ciro. Desde entonces, los vecinos estorban la obra y sobornan a consejeros contra ellos durante todo el reinado de Ciro y hasta el de Darío Esdras 4:3-5. Ver los samaritanos.
Años después, ya con Darío en el trono, los judíos alegan ante el gobernador persa que tenían un decreto de Ciro, y el gobernador escribe al rey para que lo comprueben en los archivos Esdras 5:13-17. El documento aparece en Ecbatana, la antigua capital de los medos: en el primer año de su reinado, Ciro ordenó reconstruir la casa de Dios en Jerusalén, pagar los gastos del tesoro real y devolver los utensilios Esdras 6:2-5. Con ese apoyo, el templo se termina en tiempos de Darío, animado por los profetas Hageo y Zacarías Esdras 6:14-15. Ver Hageo y Zacarías.
Su papel dentro de la Biblia
Ciro es el rey extranjero que cierra el destierro de Babilonia y abre la época del segundo templo. En la Biblia hebrea, Crónicas es el último libro, y su última frase es el decreto de Ciro: «Quien de vosotros haya de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba» 2 Crónicas 36:23. Daniel lo usa también como marca de tiempo: el profeta sigue en Babilonia hasta el primer año de Ciro, y su última visión está fechada en el tercer año de su reinado Daniel 1:21 Daniel 10:1.
Cómo lo recuerdan después
Isaías lo nombra dos veces. Dios dice de Ciro que es su pastor y que cumplirá todo lo que él quiere, diciendo a Jerusalén que será edificada y al templo que se pondrán sus cimientos Isaías 44:28. Y le habla directamente: «Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha», para sujetar naciones delante de él; lo llama por su nombre, por amor a Jacob su siervo, «aunque no me conociste» Isaías 45:1-4. Ciro reconstruirá la ciudad y dejará ir a los cautivos sin precio ni recompensa Isaías 45:13. Ver Isaías y Mesías.